
Lunes 25 de febrero de 2008
El Juzgado de Garantía de San Antonio decidió dejar en prisión preventiva a César Osores y Marcelo Morales, formalizados como autores del delito de incendio calificado con resultado de muerte en contra del martillero público Jaime Fernando Oliva Robles.
El viernes pasado, ambos habrían oficiado como guardaespaldas de Gerardo Rocha, el dueño de la Universidad Santo Tomás que cobró venganza contra Oliva, a raíz de supuestas extorsiones y abusos sexuales contra su actual pareja perpetrados hace unos 15 años.
Los acompañantes de Rocha quedarán recluidos en la unidad penitenciaria de Casablanca, a petición de la defensa de Osores que exigió resguardar la integridad física de su cliente. Esto, porque en otro penal podría ser objeto de represalias de los reos debido a su pasado como efectivo de Carabineros.
Los defensores de Osores y Morales no se opusieron a la prisión preventiva, estimando que la medida permitirá acelerar las diligencias. El tribunal, en tanto, fijó seis meses para la investigación.
Por su parte, esta tarde fue trasladado desde el Servicio Médico Legal de San Antonio el cuerpo de Jaime Oliva hasta Santiago, bajo la custodia policial de la Brigada de Homicidios y la Brigada de Investigaciones Criminales de San Antonio.
En el Servicio Médico Legal de la capital se practicará una nueva autopsia al cadáver del fallecido martillero, por orden del fiscal Alvaro Pérez. La diligencia busca determinar si Oliva fue golpeado o recibió otro tipo de lesión antes de su muerte, aun cuando quedó establecido que falleció a causa de la inhalación de monóxido de carbono.
Producto del ataque, Rocha sufrió quemaduras en el 42% del cuerpo y continúa en estado "crítico" en la clínica Indisa. "En términos estadísticos hay un 85% de posibilidades de que muera y 15% de que sobreviva", informó hoy el médico del establecimiento, Sebastián Ugarte. El empresario será formalizado apenas recupere la conciencia.