
Lunes 3 de marzo de 2008
La incursión militar colombiana en la que murió el número dos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Raúl Reyes, tensionó ayer al máximo las relaciones entre Bogotá y sus vecinos de Venezuela y Ecuador, que suspendieron sus relaciones diplomáticas con el régimen de Álvaro Uribe.
Reyes murió el sábado en un bombardeo de aviones colombianos contra el campamento en que dormía en territorio de Ecuador, según el Gobierno colombiano que calificó el hecho como "el mayor golpe" dado a la insurgencia en más de cuatro décadas.
Sin embargo, este hecho "incendió" ayer los nexos bilaterales de Colombia con Caracas y Quito.
La reacción más fuerte provino desde Venezuela. Allí, el Presidente venezolano Hugo Chávez, en su programa radiotelevisado "Aló Presidente", cuestionó en duros términos el hecho de que tropas colombianas se adentraran en Ecuador, al tiempo que tildó a su par colombiano de "criminal", "mafioso" y "narcotraficante". A eso, sumó dos drásticas y delicadas medidas: ordenó el cierre de la embajada de su país en Bogotá y anunció la movilización de militares hacia la frontera.
"Ordeno de inmediato el retiro de todo nuestro personal de la embajada en Bogotá, que se cierre nuestra embajada en Bogotá ( ) Señor ministro de Defensa, muévame 10 batallones hacia la frontera con Colombia de inmediato. Batallones de tanques, la Aviación militar que se despliegue", ordenó el Mandatario venezolano.
"Nosotros no queremos guerra, pero no le vamos a permitir al Imperio (Estados Unidos) ni a su cachorro que es el Presidente Uribe que nos vengan a debilitar", apuntó Chávez.
Las relaciones entre Colombia y Venezuela se encuentran seriamente agrietadas desde que Uribe ordenó el 22 de noviembre suspender la mediación que había encomendado a Chávez para realizar un canje de rehenes en poder de las FARC por rebeldes presos.
Mientras en Ecuador, El Presidente Rafael Correa redujo al mínimo la relación diplomática con Bogotá. Correa se enteró del operativo contra el campamento de Reyes -localizado a dos kilómetros de la frontera de casi 600 kilómetros que divide a los dos países- el mismo sábado a través de una llamada de su colega colombiano. En un principio reaccionó con serenidad, pero tras recibir el informe militar desde el sitio de los hechos montó en cólera.
"Los cadáveres (de los insurgentes) estaban en pijamas, es decir no hubo ninguna persecución caliente; fueron bombardeados y masacrados mientras dormían ( ) Ecuador ha resuelto retirar a su embajador en Bogotá frente a los graves hechos ocurridos en la zona fronteriza, que constituyen una transgresión a los principios de soberanía e integridad territorial", indicó el Mandatario ecuatoriano, que canceló la visita a Cuba que tenía previsto iniciar hoy, lunes.
Los militares ecuatorianos llegaron ayer a la zona del ataque y evacuaron 15 cadáveres de rebeldes de las FARC y atendieron a dos sobrevivientes heridas, al tiempo que tropas de ese país reforzaron el dispositivo de seguridad en la zona limítrofe. A su vez, Bogotá admitió que sus efectivos se llevaron los cadáveres de Reyes y de uno de sus lugartenientes.
Colombia, por su parte, aseguró que "no violó la soberanía ecuatoriana sino que actuó en legítima defensa", al responder la nota de protesta enviada por Quito, que al mismo tiempo exigió disculpas y dejó abierta la opción de ir a instancias internacionales. LN