
Viernes 7 de marzo de 2008
Raúl Morales nunca olvidó una inmensa carcaza de ballena azul que vio en una exposición en Milán cuando tenía ocho años.
Leer el cuento Pinocho aumentó su impresión: no entendía que el muñeco de madera viviera dentro de una ballena. Desde entonces, una idea rondó en su cabeza: quería ver una.
Casi una vida más tarde, se enteró que en Chile tres mujeres trabajaban por la conservación de las ballenas en el Centro de Conservación Cetácea (CCC). Las contactó hace dos años y partió a Ancud. Durante un mes y "cuando el mar y la lluvia me dejaban", salió entre 6 y 7 de la mañana a esperar las ballenas frente a la playa de Puñihuil.
"A veces esperábamos por horas". Sus compañeras de travesía facilitaban la tarea, pues contaban con un sistema de monitoreo para saber por dónde aparecerán y hacia dónde irán. Entonces, cumplió su anhelo infantil.
"Fue increíble", comenta. "Para otros documentales estuve cerca de leones y animales feroces, pero la emoción de ver salir del mar a una ballena de 30 metros es increíble".
El documental "El Regreso de las Ballenas" fue exhibido en la RAI, la radiotelevisión pública italiana donde trabaja hace 40 años. Más de 3 millones y medio de personas lo han visto. La crítica fue buena.
"Mejor que eso, quedé contento con los resultados", cuenta. Aún más satisfecho lo deja que las imágenes del documental fueran utilizadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores para lograr que Chile sea sede de la próxima reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en junio y donde se exhibirá el documental completo. "Es un honor para mí y para mi país".
También ha sido un honor para los habitantes de Ancud que en el marco de las actividades de las Semana de la Ballena Azul organizada por el CCC en esa localidad, tuvieron el privilegio de ver el documental en la Plaza de Armas libremente. El trabajo sacó aplausos.
"Mucha gente dijo que los 30 minutos es demasiado corto, pero es la duración de los documentales para la TV. Y es mejor quedarse con gusto a poco que ser aburrido... el dulce se aprecia cuando es poco".
ENTRE CHILE E ITALIA
Raúl Morales nació en Santiago. Cuando su padre murió, su madre se casó con un italiano. Llegó a la península a los 6 años y vivió entre Milán y Roma, pero no olvida su infancia en Cartagena y sus cuatro perros. Ahí nació su cercanía con los animales. "Nunca maté ni una lagartija".
El documentalista ha trabajado 40 años en la RAI. Cuenta que fue asistente de los directores Roberto Rossellini, en ensayos para la escuela de cine de Roma, y Marco Ferreri, en la película "Il seme dell'uomo", como quien habla de una anécdota sin importancia.
En sus 98 documentales, siempre abordó la defensa del medio ambiente y de los animales. Chile no es la excepción: su último documental tratará de las comunidades en la Patagonia.
"El río Baker es uno de los más lindos del mundo y lo quieren destruir", advierte. "No estoy en contra de las represas, pero vamos a perder un patrimonio".