
Domingo 9 de marzo de 2008
Agota Kristof nació en Hungría en 1935 y ahora reside en un pueblito de la parte francesa de Suiza, y con eso debería bastar.
Pero nunca la biografía es suficiente, así es que remontémonos casi diez años atrás, cuando Agota Kristof era un fenómeno de ventas similar al de Paulo Coelho o al de Arthur Golden, el autor de "Memorias de una geisha".
Su libro "El gran cuaderno", conocido en inglés como "The notebook", estaba entre los más vendidos en Amazon.com, y en Chile la desaparecida Compañía La Troppa adaptaba la novela para su conocida obra "Gemelos".
Hoy, Agota Kristof ya no escribe, o al menos eso dijo en una entrevista para el diario español "El País". Pero una casa editorial, El Aleph, decidió seguir ganando dinero a costa de su obra, su casi única obra, y reeditó las tres novelas "El gran cuaderno" (1987), "La prueba" (1990) y "La tercera mentira" (1991) en un solo libro, "Claus y Lucas", indispensable para los fanáticos, como la actriz Antonia Zegers.
La primera parte de la trilogía, sin lugar a dudas, es la más poderosa. Dos gemelos, en plena guerra (sólo en "La prueba" se sabrá a ciencia cierta de cuál guerra se trata), son dejados al cuidado de su abuela, una vieja amargada que acostumbra a arremangarse su falda para orinar y que es odiada por todo el pueblo.
La llegada de sus nietos no la hace una mejor persona, sino todo lo contrario, ya que somete a los gemelos a vejámenes. Para combatirlos, los hermanos realizan lo que ellos llaman "ejercicios", consistentes en insultos y golpes mutuos, con el fin de estar preparados y de este modo no se vean afectados cuando lo haga su abuela.
La manera en que está escrita puede emparentarse a la mejor narrativa norteamericana. En una parte el narrador escribe que uno no puede decir que un guardia es generoso por haber regalado un plato de sopa, ya que desconocemos las intenciones de ese guardia, así es que sólo podemos afirmar que regaló un plato de sopa y punto.
Si en la primera parte de la trilogía el tema es la violencia doméstica que puede desatar una guerra mundial (presente también en "Devastados", de Sarah Kane), en la segunda parte ("La prueba") el tema es la desaparición de uno de los gemelos. Han pasado años y uno emprende la búsqueda y reconstruye la historia de lo que le sucedió al otro.
Escrita de una manera más sutil, la guerra y sus consecuencias siguen estando allí. Guerra que ya se sabe que es la segunda y que separó al mundo en dos, al igual que la historia de estos dos hermanos.
En el fondo, Agota Kristof habla de lo que vivió: de la Segunda Guerra Mundial en Hungría, pero también de estos dos polos que se opusieron después de ella, en la llamada guerra fría.
Los textos de Kristof exponen violencia interna y externa para hacer un llamado a la paz y a la fraternidad, lo que en estos tiempos la convierten en una autora muy actual. Además, posee una prosa ágil, lo que la hace entretenida y muy fácil de leer. Bueno, por algo fue superventas.
Tal vez lo más cuestionable es la oportunidad en que esta trilogía reunida sale a la luz. ¿Necesidades de continuar ganando a costa de una autora que ya no escribe? No lo sabemos. Lo cierto es que el libro está ahí, a disposición de los que quieran conocer a este fenómeno literario que fue Agota Kristof.