
Domingo 9 de marzo de 2008
Invade accesorios y objetos de uso doméstico femenino, como bolsas de compra, tapices, almohadones y un cuanto hay en chucherías y armazones para la casa.
Se usa en paredes como papel mural y ni qué decir en carteras. Y es que considerando sus cualidades flexible al tacto, de fácil cuidado, ciento por ciento lavable e impermeable , el hule es un festín en las manos de los diseñadores que atacan directo al corazón.
Con sus colores vistosos revuelve la memoria: aparece el recuerdo de los manteles de hule forrando comedores de terraza con parrón, aguantando la tinta de los lápices escripto y de cera. Algunos tenían diseños sorprendentes, como mapas impresos que los niños usaban para aprender mientras comían.
Los manteles se cuidaban, por eso se doblaban en cuatro; si se arrugaban, se resquebrajaban y había que comprar otro inmediatamente. Las cosas de la vida: antes el hule era un material muy propio de las clases populares, impensable en hogares donde el mantel de género, ojalá español o italiano, era la norma.
Es por eso que no sorprende que las madres se maten de la risa cuando ven llegar a su hija profesional con una cartera de hule por la cual pagó 20 mil pesos. Ellas saben de lo que hablan, porque el hule es barato, y antes era más barato.
Lo más entretenido de esta tendencia es que tiene ese poder de regresar el valor de la cocina, de la amabilidad de estampados alegres y lo juguetón de las flores chillonas.
El hule es brilloso, resistente y blandito. Como materia prima de decoración es un paraíso de oportunidades, funciona hasta como forro de cuadernos y libros y para tapizar pufs, sofás y estuches de notebook.
Por último, hay que tener en claro que el famoso patito de hule no tiene mucho que ver con las ventajas de este material, aunque ambos son plásticos suaves.
El patito aquél es un consolador blandito, y el hule de moda del que hablamos es una especie de género que será el protagonista del próximo otoño-invierno. Impermeables, capas, minifaldas, guantes, botas, delantales de cocina, retazos en prendas patchwork. El hule la lleva.