
Jueves 13 de marzo de 2008
Existía mucha expectativa por ver a Alexis Sánchez anoche en San Carlos de Apoquindo. El "Niño Maravilla" elevado a la categoría de ídolo en River Plate regresaba al país para demostrar sus dotes y sus gambetas. Pero nada de eso ocurrió.
El joven atacante tuvo una noche negra. Identificado con Colo Colo, la hinchada de la UC no tuvo piedad con el chileno y cada vez que tocaba la pelota fue silbado e insultado por la barra. Sólo algunos asistentes ubicados en la tribuna aplaudieron al atacante, que brilla cuando se pone la camiseta de la selección chilena.
Quizás este recibimiento descolocó a Sánchez, porque realmente no jugó de la manera como lo estaba haciendo en Argentina. La férrea marcación de los jugadores cruzados contribuyó a una mala jornada del riverplatense, quien perdió muy fácil el balón cuando estaba en sus pies y nunca pudo conectarse bien con sus compañeros o realizar un buen centro.
Esto provocó el enojo del uruguayo Sebastián Abreu y del técnico Diego Simeone, que no se cansaba de gritarle al chileno que abriera la cancha y que entregara la pelota de manera rápida.
Ya en el segundo tiempo el cambio parecía inminente y este se concreto luego que Alexis acusara un calambre. Fue reemplazado por Mauro Rosales.
Pero ahí vino lo peor. El "Niño Maravilla" comenzó a ser abucheado de dura manera por los asistentes, que Carabineros debió escoltarlo con escudos y el árbitro tuvo que suspender un instante el encuentro para que el jugador cruzara la mitad de la cancha y se dirigiese a los camarines.
Sánchez declaró después escuetamente que "da pena, porque yo sólo quiero jugar al fútbol soy un niño todavía".