
Viernes 14 de marzo de 2008
Según el estereotipo, un responsable de riesgos bancarios es un intelectual que garrapatea letras griegas en un escritorio. Pero los errores matemáticos no son responsables de las desdichas de Wall Street. Los reguladores de cinco países publicaron un estudio sobre las prácticas de gestión de riesgos de once bancos. Las pérdidas eran sobre todo por errores de primerizo de los altos ejecutivos. Los que más perdieron no tenían ningún sistema eficaz para reunir datos y medir riesgos. Dieron mucha libertad a los responsables de diferentes áreas para fijar los límites de riesgo y nada hicieron por quebrar la burocracia que impide que las malas noticias suban a la cima. Múltiples actividades recibieron vía libre para su sed de ganancias. Cuando algunas actividades comenzaron a andar mal, los ejecutivos no fueron alertados. Si lo fueron, era tarde. Esto ya se había producido en las crisis ligadas a los junk bonds.
A los banqueros les gusta culpar a las disfunciones de los modelos de riesgo crediticio. Pero los reguladores encontraron que las instituciones con pérdidas utilizaban sistemas sobrepasados y estáticos. Otro error: la incapacidad de los bancos en medir el riesgo de liquidez. Si los reguladores hubiesen atribuido la responsabilidad a un error técnico, eso habría sido más cómodo y más fácil de corregir.