
Viernes 14 de marzo de 2008
Recuperar el estilo UDI, recomponer las relaciones entre los históricos de la colectividad -los "coroneles" Jovino Novoa, Andrés Chadwick, Juan Antonio Coloma y Pablo Longueira- y poner a trabajar en conjunto a los operadores políticos por excelencia en el gremialismo, han sido los elementos decisivos en la determinación del senador y presidente de la UDI, Hernán Larraín, al convocar a líderes emblemáticos del partido a ser rostros de la campaña municipal.
La decisión -que se fraguó hace aproximadamente dos semanas, cuando Larraín le planteó a Longueira el punto, y que debe ser ratificada en el consejo directivo ampliado que hoy y mañana se realizará en Termas de Cauquenes- busca enterrar definitivamente los roces que se arrastran desde que fue designada la actual cúpula en mayo de 2006. En esa fecha, Coloma, que también quería la testera, se resintió con sus pares porque éstos privilegiaron la opción de alguien ajeno al núcleo duro partidario, como lo era Larraín. A este conflicto se sumó un año después la molestia de Longueira, que bajó su candidatura presidencial tras la negativa de la dirigencia a respaldarlo. El quiebre entre los cuatro "coroneles" debilitó lo que es considerado uno de los pilares de la tienda: la atávica amistad entre quienes toman las resoluciones estratégicas del partido, los mismos que aplican el dedazo para nombrar a sus autoridades y que llevaron a la UDI a ser la colectividad con mayor votación en el país.
Para enfrentar su primer desafío electoral al mando de la UDI, Larraín tomó una resolución que implica delegar poder -el trío compuesto por Longueira, Coloma y el presidenciable Joaquín Lavín tendría autonomía para desarrollar su labor-, pero que le garantiza que en la contienda por las jefaturas comunales, que el conglomerado enfrenta sin una figura fuerte apostando a La Moneda, será secundado por los caudillos naturales del gremialismo. Ello porque Chadwick, como vicepresidente también estará involucrado, al igual que Novoa, por su rol de jefe de bancada. Es decir, el cuarteto emblemático de nuevo en acción.
Así las disposiciones tácticas en la UDI vuelven en lo formal, y en alianza con la mesa, a quienes en la práctica siempre han manejado el destino del partido. "Obviamente la idea es que estemos todos absolutamente juntos. Si hubiese trabajos paralelos, sería un completo fracaso, así que nadie debería restarse y estoy convencido de que nadie se va a restar", lo resumió Chadwick.
El regreso de Longueira a la primera línea va de la mano con la reincorporación de Lavín a la interna partidaria. Con reconocido olfato político, el parlamentario por Santiago Oriente se había marginado de roles claves para no opacar el desempeño de Larraín. Sin embargo, al ser llamado y convencido por éste, puede volver sin problemas a la palestra.
En tanto, el ex alcalde capitalino -que moderará uno de los paneles de un debate en el que intervendrá como invitado el probable presidente PPD, Pepe Auth, en calidad de experto electoral- tendrá una buena plataforma de posicionamiento para las presidenciales 2009. Como contraparte, la UDI también recibe garantías: si Lavín es miembro del equipo municipal de la UDI, queda impedido para operar contra las directrices de la colectividad. "Declaraciones como 'soy bacheletista-aliancista' no deberían repetirse", destaca un alto dirigente.
En el trasfondo del retorno de los coroneles y de Lavín está, además, la firme convicción de la UDI de no ceder terreno al postulante de RN, Sebastián Piñera, y no asumir al empresario como el candidato natural del sector. De hecho, se pretende que los rostros que acompañen a los postulantes de la UDI en los afiches y que realicen con ellos el trabajo en terreno sean todos correligionarios, de modo de que los comicios municipales no eleven los bonos de Piñera para 2009.
Una materia que no será abordada en la cumbre -a la cual se espera que concurran más de cien dirigentes- es la permanencia de Larraín en su cargo, ello porque se estima que es un tópico despejado y que la cúpula se mantendrá sin alteraciones hasta 2010.