
Sábado 22 de marzo de 2008
No cambia la vida, pero es una zona de nuestro cuerpo que vale la pena despertar porque sin un gran esfuerzo sólo puede mejorar los resultados de una relación sexual. Los órganos sexuales, además de terminaciones nerviosas poseen músculos ávidos de ser ejercitados. Hablamos del músculo pubiococcígeo, responsable de la tensión vaginal durante el orgasmo, es el que produce una sensación de tirantez. Los hombres también lo tienen y es el músculo que se contrae en el momento de la eyaculación.
Podemos intuir que si tenemos conciencia de este músculo y mejoramos su capacidad, la relación sexual adquiere nuevas posibilidades: mejor y más estimulación, excitación y orgasmos más intensos.
Al fortalecer la vagina, aumenta la masa muscular y mientras más masa muscular existe se incrementa el flujo y concentración de sangre en esa zona. Este flujo hace que la excitación sea más intensa y produce una mayor sensación de liberación cuando el músculo pubicoccígeo se contrae durante el orgasmo a la vez que la sangre se retira. En realidad la sola estimulación de este músculo puede provocar un orgasmo.
Músculos vaginales fuertes son capaces de presionar el pene y de esta manera la concentración de sangre en los cuerpos cavernosos es mucho mayor que lo habitual.
¿Cómo fortacerlos? Los llamados ejercicios de Kegels son los encargados de tonificarlos. Se denominan así porque fueron desarrollados por el tocólogo A. H. Kegel, al buscar reforzar el músculo vaginal en mujeres luego del parto. Es por eso que además de ayudar a tener más y mejor placer y facilitar el camino al orgasmo, un músculo pubicoccígeo tonificado mejora el parto y una rápida recuperación del tono muscular después del parto y la prevención de la incontinencia.
La clave está en localizarlo
En las mujeres, el músculo pubicoccígeo está entre el hueso pélvico y el coxis, es la base de la cavidad pélvica y para detectarlo es preciso introducir un dedo hasta el primer nudillo en la vagina. Al hacerlo, debes notar un relieve concentrado o de forma alargada en la zona pélvica. En ese momento debes apretar o contraer como si se estuviera conteniendo el flujo de la orina. El músculo se tensará alrededor del dedo. Ese es el músculo pubiococcígeo. Es preciso no intentar mover otro músculo y para no confundir, no aprete el estómago, las nalgas o los muslos. La idea es sentir únicamente ese músculo. Si es la primera vez que lo detecta es probable que lo sienta débil y no lo reconozca o que ni siquiera parezca un músculo, pero no desista es ése y la idea es que se fortalezca.
Si hay dificultades para localizarlo, intenta relajar los músculos que hay a su alrededor (los músculos del estómago, las nalgas y los muslos) para facilitar el ejercicio e inténtalo nuevamente apretando el músculo como si contuvieras la orina. Si no logras identificarlo aún, intenta directamente en el baño y detén e flujo de la orina. Si lo logras, el músculo que permite la retención es el pubiococcígeo. Respira tranquila y si hay ansiedad, relájate que se debe a que el ejercicio está relacionado con el proceso de excitación y el orgasmo. Si es necesario, descansa y cuando la respiración se normalice, continúa.
Ahora que está localizado y lo sientes, ténsalo y contráelo sin ayuda del dedo. Mantén la tensión durante dos segundos y luego relájalo. Sigue respirando despacio y de forma regular todo el tiempo y, si es necesario, respira con el estómago.
Nos difícil y te darás cuenta que lo puedes hacer cuantas veces quieras y donde quieras. Mientras más practiques mejor, por eso es bueno aumentar gradualmente. Comienza con tres veces por semana como mínimo. En cada ocasión haz diez contracciones, retén dos o tres segundo luego de cada uno y después relaja.
Y en los varones
Para ellos también es positivo fortalecer el músculo pubiococcígeo, ayuda a lograr erecciones más intensas y concientes.
Se trata del músculo que rodea la próstata y por lo tanto por donde pasa el semen en la eyaculación. Si se aprende a contraerlo a voluntad cuando se aproximan los espasmos involuntarios que anuncian el orgasmo, será posible detenerlos y retardar el momento de eyacular y de esta forma alargar el placer del orgasmo.
La manera de identificarlo es también mediante la retención del flujo de la orina. El que contrae y retiene la orina es el músculo pubiococcígeo. Para fortalecerlo también es necesario ejercitarlo con series de contracciones, preferentemente tres veces a día y en cada ocasión diez o más contracciones.
Si ambos en una relación tienen desarrollado esta parte del cuerpo y son capaces de contraerlo a voluntad, notarán lo estimulante que es si la mujer contrae las paredes de la vagina durante el coito en el momento de la penetración y de la retirada del pene. Más y mejor estimulación en el momento en que el pene es extra sensible.
Razones técnicas que mejoran las capacidades sexuales de ambos sin un gran esfuerzo. Más y mejor excitación. Más control de tu cuerpo en la cama (o donde sea) y mayor sensibilidad de tu pareja. En el caso de las mujeres, mayor percepción del pene cuando está dentro de la vagina.