Como una señal de “politiquería” calificó la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, las denuncias de eventuales irregularidades que se han hecho por su gestión en el municipio.
En declaraciones a La Segunda, la edil se tomó con ironía la acusación, y la atribuyó a que “este es un año de política, esta es una politiquería más”, recordando las elecciones municipales de final de año.
De hecho, dijo que la acusación se debe “a que el PPD está molesto”, en alusión de la reunión de ayer de concejales concertacionistas de Huechuraba, Recoleta y Viña del Mar, donde se determinó que había antecedentes suficientes para solicitar la destitución de los tres jefes comunales UDI ante el Tribunal Electoral.
El episodio que complica a Reginato se remonta al año pasado cuando su municipalidad a Gestión Municipal Avanzada (GMA) un contrato vía asignación directa bajo el concepto de "servidores".
Otros municipios controlados por el gremialismo, como Recoleta y Huechuraba, también entregaron contratos a esta firma creada por militantes del mismo partido.