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  El cineasta precoz

  El cineasta precoz

  Era el perno del curso. Y en casa, el niño que soñaba con ser cineasta y grababa cortometrajes caseros. Hasta que el año pasado el minicineasta Sebastián Badilla quedó repitiendo de curso y decidió hacer de su desgracia una gracia: "Repitente". El corto de comedia en el que actúa Felipe Avello es el único minimetraje chileno que este año va al Festival de Cannes. Acá habla su director y protagonista, de sólo 16 años.

Domingo 30 de marzo de 2008

Se compró una camisa nueva para ir a su primera fiesta en el colegio. Sebastián Badilla tenía 13 años y estaba entusiasmado con su primer carrete preadolescente. Curiosamente, sus compañeros de curso del Alonso de Ercilla, esos que lo molestaban todo el día y le decían "guatón" para arriba y "guatón" para abajo, lo habían invitado. Y él, el perno del curso que se sentaba solo en la primera fila, había aceptado feliz. Quizás ésa era la tregua definitiva en su batalla escolar. Así es que ahí estaba esa noche: bien peinado y encamisado en la fiesta teen conversando con unas chicas, cuando del cielo le cayó un chorro de bebida en todo el cuerpo. Después, un hot dog que aterrizó justo en su cabeza. Sebastián Badilla se dio cuenta de que todo había sido una emboscada. Una más, para burlarse del "guatón". "Todo había sido un complot al estilo de la película 'Carrie': mis compañeros eran los que me habían tirado la bebida y el completo para reírse de mí. Yo me hice el simpático, pero después me fui al baño a llorar. Y cuando mis papás pasaron a buscarme, les dije que lo había pasado súper bien. Pero esa noche pensé: 'Éstos no son mis amigos ni mis compañeros: son mis enemigos de frentón'".

Esa misma Navidad, la de los 13 años, Sebastián recibió una cámara de video de regalo. Así empezó el desquite, algo así como su segunda vida, pero esta vez de ganador. Él era el tercer hijo de una familia de Vitacura, y tenía una secreta fascinación puertas adentro: había pasado desde los ocho años viendo películas, conectado a internet y mirando tele. Vio cintas de Hitchcock, Woody Allen, series y todas las transmisiones de los Premios Oscar y de los Globos de Oro. Coleccionaba figuras de "Futuraza", "Los Simpsons" y la "Guerra de las galaxias". Y quería hacer cine. A los 13 años, después de darse cuenta de que la integración en su colegio era una batalla perdida y con una cámara en su poder, supo que hacer películas era lo suyo. Entonces se puso a grabar. A hacer cortos caseros con sus amigos y familiares. A los 14 años ya lo había apadrinado Eduardo Ravani para su primer corto sobre vampiros "Rescate express" y ahora, a los 16, Sebastián Badilla va a Cannes. Su último corto cómico "Repitente" , en el que también actúa Felipe Avello y que está basado en la experiencia de su propia repitencia en el colegio, es el único minimetraje chileno elegido para ser mostrado en el Short Corner de ese festival. Sebastián, alias "Sebadilla", el niño que hace cortos y que ha reclutado a varios actores y directores conocidos para sus trabajos Patricia Iribarra, Ariel Levy, Felipe Avello y Fernando Godoy, entre otros , está intentando juntar los dos millones de pesos que necesita para ir a Cannes y pensando en más: en hacer su primera película, en el corto "Virginidad sangrienta", para el que ya consiguió como productores a Jorge Olguín y Luis Miguel Méndez, y la serie "Avello por siempre", que está escribiendo junto a su nuevo amigo adulto, Felipe Avello.

EL PERNO WINNER

-¿Cómo a los 11 años uno sabe que quiere ser cineasta?

-Al ver una película mala. A esa edad vi "El nominado" y pensé: "Si esta gente, con esta cagada, tiene un medio elenco y consigue auspiciadores, yo puedo hacer algo mucho mejor". Entonces empecé a hacer videos caseros muy malos que ahora me da vergüenza ver.

-Ya. Y mientras empezabas a grabar, en la sala de clases, ¿quién eras?

-Un perdedor. Me sentaba en el primer asiento porque tomaba Ritalín para el déficit atencional. Era muy mal alumno porque no pescaba, me ponía a dibujar en clases y mis compañeros me molestaban. Era gordo, usaba lentes y me iba mal con las niñas. Cuando era más chico me gustaba una niña que se la agarró todo mi curso, menos yo. Y yo era el que más lo intentaba, le llevaba regalos y todo. O sea, era un perdedor completo.

-¿Fuiste gordito de niño?

-Empecé a engordar cuando me puse a hacer cortos. Ahí empecé a comer chatarra por ansiedad. Pero ahora estoy en tratamiento para bajar de peso; fui a un nutricionista y estoy a dieta por un tema de salud, para no morirme a los 30 años de un infarto. Pero ahora ya no me molesta ser gordo. Antes sí, me cargaba sacarme la polera en educación física y que todos se rieran. Hasta el profesor se reía. Me decía: "Oiga, Badilla, ¿cuándo nacen los perritos?".

-Eras niño bullying total

-No tenía amigos en el colegio y mis compañeros me molestaban. Más de alguna vez me pegaron en mala y sin motivo. Me decían: "Ah, el guatón se cree cineasta". Muchos profesores pensaban que yo estaba loco. Por eso al colegio le tomé odio.

-¿Con qué otras cosas no estabas de acuerdo sobre el colegio?

-Con el doble discurso. Siempre decían que había que respetarlos a todos y los profesores no lo hacían. En las reuniones de apoderados, delante de los papás eran ejemplares, pero después se reían de nosotros. Es que a ciertos colegios no le interesan los valores, les interesan los puntajes de la PSU para que ellos puedan mantenerse altos en el ranking y así no les falte ninguna matrícula en marzo. A mí, el director de ciclo siempre me decía: "Badilla, déjese de hacer cine, usted es un payaso. ¿Qué quiere?, ¿dedicarse al circo o ser alguien en la vida?". Y después en la reunión decía: "Bueno, este alumno es cineasta y tiene malas notas. Está mal nuestro cineasta, hay que ayudarlo".

-¿Y cómo lograste que no te desmoralizara ese ambiente?

-Es que tenía la confianza que podía encajar en otro mundo distinto, aunque no hubiera conocido a nadie así. Ahora ya conozco gente parecida a mí y entiendo que todo se da vuelta. Y creo que el colegio no enseña nada de cultura; mis compañeros eran incultos y además las actitudes que tenían, como tirarle un completo en la cabeza a otro, no son como para triunfar en la vida.

-A todo esto, ¿por qué te quedaste repitiendo si el colegio es tan fácil?

-No estudiaba por pura falta de tiempo. Repetí porque había hecho el corto "Sicodelia y Fortuna", y viajé a presentarlo en Argentina. Con eso estuve ocupado hasta abril y después me puse a escribir con Felipe Avello la serie "Avello por siempre". Yo estaba en otra, el cine dejó de ser un hobby y se transformó en algo muy serio para mí. Así es que no estudié y repetí con un 3,8. Pero me sirvió mucho repetir porque gracias a eso hice "Repitente", con el que ahora voy a Cannes [risas]. Ahora estoy en un colegio para deportistas y artistas, ese donde estudiaron el Chino Ríos y Nicole Perrot. El horario es flexible y te preparan para dar exámenes libres.

-¿Ahora ya sabes cuál es el secreto para que un perdedor se convierta en un ganador?

-Reírse de uno mismo. Hacer un corto cómico sobre mi propia repitencia, que fue algo dramático para mí, lo encuentro bonito. Primero uno se ríe de sí mismo, después puede reírse de los demás.

¿ALÓ? ¿EDUARDO RAVANI?

-¿Cómo un niño de 14 años se consigue el apoyo de famosos para sus cortos?

-Gracias a la guía telefónica. Para el primer corto más profesional que quería hacer, "Rescate express", quería encontrar a Eduardo Ravani porque siempre lo admiré. Me gustaba mucho el "Jappening" y, además, él siempre se ha mantenido dirigiendo. Entonces agarré la guía y fui llamando a todos los Ravani que encontré, hasta que di con una prima o hermana que me dio su teléfono. Lo llamé y le dije: "¿Eduardo Ravani? Hola, soy Sebastián Badilla, un niño de 14 años que quiere hacer un corto". Él se rió, pero le dije que era verdad. Entonces me contestó que fuera a su oficina. Llegué con un maletín y un guión. Ravani se rió nuevo: ¡le llamó la atención que fuera un niño tan chico! Pero leyó el guión y me ayudó mucho, me consiguió muchas cosas; también actuó y me prestó su restaurante para hacer la premiere.

-¿Y a Ariel Levy, por ejemplo?

-Tenía un amigo que lo conocía y lo llamé nomás. Y le dije lo mismo: "Hola, soy un niño". Ese era el gancho, porque a un niño no le podían decir que no. Y accedió a actuar y tampoco me cobró. Ahora somos amigos. Así surjo, de la nada.

-¿Y a Avello?

-Lo conocí en un matrimonio. Quedamos sentados en la misma mesa. Y yo andaba con una polera con el título de uno de mis cortos y él me preguntó qué era eso. Entonces lo invité a la premiere y le pregunté si quería participar. Me dijo que sí y llegó a las grabaciones. Dos horas tarde, pero llegó. Después nos hicimos amigos y se nos ocurrió hacer la serie "Avello por siempre". Pero ninguna productora nos pesca mucho, nos preguntan quién es el protagonista, decimos que es Avello y nos cierran la puerta [risas].

-Igual no entiendo cómo esta gente consagrada te pesca y no te cobra. ¿Para hacerle realidad el sueño a un niño, por amorosito?

-Al principio creo que sí. Además, es algo novedoso. Pero después, como Fernando Godoy, aceptan porque encuentran entretenido el guión. Por otra parte, yo tenía otro gancho: siempre grabamos en un solo día. No puedo ofrecerles nada más, a lo más cosas simbólicas, como el transporte. Mi mamá a veces iba a dejar a los actores. Cero profesionalismo.

-Trabajando como adulto y rodeado de puros adultos, ¿qué cosas de niño haces?

-Nada.

-¿Nada?

-Cuando carreteo, carreteo con gente del cine; por ejemplo, en el Cine Arte Alameda, con Felipe o con Luis Miguel [Méndez]. Me junto con grandes. Y no fumo ni tomo.

-No puedo creer que no hagas nada de cabro chico.

-Bueno, juego Exponed, que es un Play Station de Microsoft. Es como el Wii.

-¿No te da miedo crecer tan rápido?

-¿No tener niñez? Es que nunca me gustó la niñez. No me quejo, pero socialmente mi niñez fue una basura. La preadolescencia también fue asquerosa: pasaba solo. La adolescencia ha sido buenísima.

-¿Y no has encontrado ningún obstáculo para integrarte en este mundo adulto?

-Bueno, sí. Me muevo en un ambiente donde muchos toman alcohol, algunos fuman pitos y todos tienen sexo, menos yo. Entonces es complicado sonríe Sebastián . Además, también me bajan mis mañas de niño.

-Ah, entonces tienes alguna. ¿Cuál?

-A veces me da sueño y me quiero ir a acostar. LND

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