
Domingo 30 de marzo de 2008
Como todos los hijos, Carolina Lavandero Masson tiene una mezcla de sentimientos por su padre, Jorge Lavandero, de quien se declara parecida pero no su clon. Ella viaja periódicamente desde Buenos Aires, donde reside desde hace años por razones personales y por el afán de darles a sus hijos la protección social y las oportunidades de desarrollo que no podía garantizarles en Chile. A sus 48 años y cuatro hijos ya mayores y, por lo tanto, sin grandes compromisos, hija de padre chileno y madre argentina y artista de profesión, tiene la experiencia y el conocimiento de ambas naciones y de una vida difícil para aportar a su país natal.
Su próximo desafío, si se decide a postular al Senado a fines de 2009, es lograr el triunfo de la opción independiente de la mano de los colorines que salieron de la DC. Al lado de la Alianza estaría José García (RN) y todo indica que por la Concertación competiría Francisco Huenchumilla, y ella al medio.
Las figuras paternas siempre son complejas, pero cuando se tiene la experiencia de que el progenitor sea recluido con publicidad frente a todo un país se vive, sin duda, un impacto que va más allá de la relación familiar. "Cuando comenzó toda esta locura, mi precaria paz terminó. Durante casi tres años sólo viví conectada a internet, investigando. Llegué al punto de tomar clases de periodismo para poder comprender y encontrarle algún sentido a la forma encarnizada de tergiversar y destruir a un ser humano y a toda una familia", explica Carolina Lavandero.
Junto con aclarar que la familia "jamás profitó o ganó algo que proviniese del lugar o cargo que ejerció Jorge Lavandero en toda su vida pública", indica que "fue mucho más estricto y duro con nosotros. ¿Un parte?, 'embrómense, es su responsabilidad cumplir con las normas y leyes'. ¿Un hijo cesante con tres hijos y otro por nacer durante más de dos años producto de su sobreevaluación profesional y la recesión? Jorge Lavandero no era capaz de levantar un teléfono para pedirle a un amigo que buscaba ingenieros comerciales, pues eso sería favoritismo".
Se declara preocupada por el desinterés de la gente en el país, "y eso es gravísimo, pues sin fe ni esperanza no existe el futuro; sin compromiso no existe el derecho a quejarse, a opinar, para bien o para mal, sobre nada. Ese es un derecho que sólo se adquiere luego de comprometerse a través del voto en una elección", y después de una vida rodeada de políticos descubrió que ella "sentía lo mismo Junto con esto vino el tema de la acusación a Jorge Lavandero, comenzar a buscar respuestas, a buscar la punta del hilo que me dijese la verdad. Para ello me involucré con mucha gente, escuché, conocí un mundo que no había visto jamás tan de cerca, que sólo presentía pero no era tan real para mí aún".
RAZONES PARA COMPETIR
No es sólo la responsabilidad que siente por la trayectoria de su padre y su compromiso con la gente de la Araucanía, sino también la percepción de que hay un cambio político que la lleva a considerar una postulación que nunca antes había contemplado: "Cambió la conformación del Congreso y ya no sólo ven la luz los proyectos que vienen con carácter urgente desde la Presidencia, sino que existe la posibilidad de que, aun siendo minoría, con Adolfo Zaldívar en el segundo cargo más importante del país luego de la Presidenta, sea capaz de imponerse y darle cabida a otros proyectos secundado por los diputados 'colorines' y algunos senadores". Advierte la posibilidad de romper con el sistema binominal, "que es una aberración donde lo menos que existe es la representatividad ciudadana".
Aunque nunca ha militado en un partido, dice que ha tenido contacto tanto con gente de la DC como de otros partidos, pero tiene opiniones definidas: "La DC es un partido que agoniza, la clase política hoy agoniza y sigue empecinada en batallas y luchas de poder, sin detenerse a pensar que están sentados y ocupando un cargo desde el que deben trabajar por Chile y no por luchas internas y de poder".
Aunque aclara que "también llevo parte de mi madre. Soy parecida a mi padre, pero no un clon suyo. Comparto sus ideales y muchas de sus luchas, pero no soy Jorge Lavandero, porque Jorge Lavandero sólo existirá uno: un hombre idealista hasta la muerte, que entregó todo por su país, honesto como pocos e individualista como pocos también".
Junto con advertir que "por primera vez" está evaluando seriamente la idea de postular al Congreso, agrega que tiene "el absoluto convencimiento de que no iré a calentar un asiento, que si lo hago es porque estoy convencida de que es posible soñar con un Chile mejor. No me interesa salir electa por ganar una elección, sino que me interesan los logros reales y no en el largo plazo, quiero cambios que se sientan y se vean en el corto plazo. Si no estoy convencida de ello, no habrá nada en el mundo que me haga cambiar la tranquilidad y paz que he logrado".
Sus metas son claras: "Luchar por un royalty, cuidar nuestros recursos naturales no renovables, luchar por cambios en la educación y el acceso a la salud, denunciar la corrupción donde esté, sin distingos, rescatar al pueblo mapuche". LND