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  Dejó el auto por la bici: "Bajé 15 kilos y ahorro $60 mil al mes"

  Dejó el auto por la bici: "Bajé 15 kilos y ahorro $60 mil al mes"

  Tiene 38 años y durante 20 fue furibundo automovilista. Hasta que se hartó de los tacos, dejó la pereza a un lado y puso su vida sobre dos ruedas: ahora viaja 10 km. para ir a su trabajo, dejó de pesar 92 kilos, tarda sólo media hora en llegar al trabajo y se ríe a carcajadas de la congestión vehicular. Hoy es un tipo más feliz.

Sábado 5 de abril de 2008

Rodrigo Vega es todo un paradigma. No sólo es la antítesis del chileno que se desloma para comprar un auto. También de su propia vida anterior: durante veinte años fue asumido conductor motorizado, hasta que  rompió sus prejuicios para probar y comprobar que andar en cleta es de lo mejor.

Todo comenzó a fines del año pasado. Vega solía montar en su fabulosa 4x4 para ir a su trabajo, y cruzaba desde Macul a Providencia, diez kilómetros en total, en medio de centenares de automovilistas que, mañana y tarde, apenas avanzaban a la hora del taco.

"Pasó que en mi auto bajaba por Los Leones, y en cada semáforo me topaba con el mismo ciclista. Daban la verde, lo pasaba, pero como con tanto taco es imposible andar en Santiago, a la esquina siguiente miraba pa'l lado y ahí estaba de nuevo el ciclista. Yo me dije: 'si este gallo puede andar a misma velocidad promedio que voy yo en el auto, y además ahorra plata, no tira humo ni ruido, ¡no salgo más en auto!", narra el hoy más enérgico, saludable y 'adinerado' santiaguino. "Es que desde que cambié auto por la bicicleta bajé 15 kilos y ahorro $60 mil al mes, que era lo que gastaba en bencina".

El ahora ciclista de 38 años, casado, dos hijas pequeñas, todas en mayor o menor medida conversas al ciclismo, derriba algunos mitos con que, usualmente, la gente elude subirse a la chancha para ir al trabajo o el estudio en una ciudad capital: que el cansancio, que el sudor, que el peligro...

"Primero, Santiago no cansa. Andar 10 km. no es nada del otro mundo, menos en una ciudad que es en 80% plana. Claro, yo bajé kilos rápidamente porque antes hacía muy poco ejercicio y por flojera no tomaba la bici. ¿Sudor? Al principio no más. Algunas veces llegaba a ducharme al trabajo, pero al poco tiempo el cuerpo se acostumbra y uno ni siquiera suda. Y sobre la inseguridad puedo decir que si se toman en cuenta simples consejos de los Furiosos Ciclistas (www.furiosos.cl), hay muy pocas posibilidades de que te pase algo, además que las calles se están acostumbrando a los ciclistas", dice. 

Casos como los de Rodrigo Vega hay cada vez más, pero con una frecuencia que aún parece ser lenta. El último estudio de la consultora Steer Davies Gleave, publicado en enero, señala que los viajes de ciclistas aumentaron en un 15% en 2007, y que de los nuevos ciclistas sólo un 5% se había bajado del auto, pues la mitad había emigrado a las dos ruedas desde el transporte público.

Como sea, dos reclamos tiene el ciclista Vega. El primero, contra todos los automovilistas que no respetan las ciclovías, "porque las usan de estacionamiento o que doblan sin fijarse", señala. El segundo contra las bicicletas con motor mosquito. "Son un desastre, usan las ciclovías tirando humo, porque queman aceite mezclado con bencina. Debieran andar en la calle, como las motos, pues no es nada agradable ir detrás de una mosquito respirando el humo que echan", se queja cuando habla de uno de los pocos y eventuales dolores de cabeza. El resto es felicidad y viento fresco sobre la cara.

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