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  Hitchens y la vieja

Domingo 6 de abril de 2008

Cuando uno ha pasado los treinta y empieza a entender que no hay buenos es decir, que los "buenos" son gente con gran capacidad para hacer el mal que, por fortuna, ha elegido emplearse en una buena causa , mira de otro modo a las figuras públicas.

Christopher Hitchens, periodista y ensayista político, no es un santo. Ni siquiera se parece, somáticamente hablando, a lo que nos hemos acostumbrado a llamar un humanista: es demasiado sarcástico, demasiado bebedor y fumador, demasiado hiriente en sus polémicas, demasiado ingenioso y hasta demasiado gordo.

Fue trotskista de joven, y como otros para quienes "izquierda" significaba ilustración contra oscurantismo, fue acercándose a posiciones inaceptables para la izquierda partidaria. Apoya, por ejemplo, la intervención de EEUU en Irak. Pero entre los personajes a quienes más desprecia está Henry Kissinger, por su apoyo a cierta dictadura, qué yo sé.

La gran ruptura para Hitchens fue la "fatwa" contra Salman Rushdie. Orientó sus ideas en el sentido de que el gran enemigo de la paz y la justicia en el siglo XXI es la religión. Y como Hitchens no es la clase de ateo que se conforma con blancos fáciles, se ha metido ferozmente con la religión que cuenta más adeptos dispuestos a cortarle el cuello el Islam radical y con uno de los mitos cristianos modernos que hasta los ateos suelen respetar: la madre Teresa de Calcuta.

En un breve pero contundente documental vemos a Hitchens exponer la hipocresía del mito madre Teresa. Vemos imágenes de su hogar para moribundos, donde se niega a los enfermos todo tratamiento incluso cuando éste podría salvarlos.

Vemos a Teresa estrechando la mano de dictadores y magnates corruptos y afirmando su lucha contra los anticonceptivos, en un país donde la superpoblación es un verdadero drama.

Teresa prestó su figura para dotar a asesinos y déspotas de un aura compasiva mientras predicaba sólo resignación a los pobres; no se puede decir que en esto se aleje de la esencia del cristianismo; tampoco puede decirse que Hitchens no es una voz necesaria.

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