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  Niños con Navaja

  Niños con Navaja

  ¿Por qué no podríamos esperar una renovación visual de parte de las vacas sagradas del cine?, le repreguntamos a un grupo de chascones vestidos de skaters que graban en estos momentos una serie de TV que pintaba para película. "Gen Mishima" promete dar el golpe a la cátedra con una historia de suspenso que mezcla ciencia ficción, cómics y el cine más clásico del videoclub.

Domingo 6 de abril de 2008


En la física corriente de academia y pizarrones interminables, una proposición sólo admite dos valores: algo puede ser verdadero o falso.

Pero existen otras lógicas que admiten un tercer valor: lo posible. Esa es la física difusa, un tipo de ciencia sobre la que nace el universo de "Gen Mishima".

Originalmente ideada como una película, esta creación colectiva de un grupo de estudiantes de cine de la Arcis se convirtió en una serie de TV luego de que la productora Parox y los productores Sergio Gándara, Leonora González y Eduardo Lobos apadrinaran el proyecto.

De la mano de la productora, "Gen Mishima" se adjudicó el Fondo del Consejo Nacional de Televisión y fue vendida a Televisión Nacional de Chile. Meses antes de empezar las grabaciones, sus gestores cuentan que se sacaron un 4 cuando presentaron el proyecto en la universidad.

Probablemente, los profes no entendieron que hoy el éxito viene el lado de la búsqueda y ya no más de la experimentación ni los moldes. La física difusa de la que hablan Rodrigo Susarte y Álvaro Solar, directores, junto a Enrique Videla y Vladimir Rivera, los guionistas de "Gen Mishima", se refiere a que mientras más cerca se está de algo, más lejos se está.

En este caso, cómo las mutaciones genéticas podían unirse en un relato de ficción con la existencia de un grupo de niños superdotados, esparcidos por el mundo, el milagro de los santos a través de la búsqueda de un periodista obsesionado por encontrar a una chica que podría ser parte de esa teoría difusa.

"Lo que esta cerca de ti no necesariamente lo conoces cuenta Vladimir (35) . Juntamos todos esos detalles y de eso salió 'Gen Mishima' como se conoce hoy", se refiere a una serie planeada para emitirse durante ocho capítulos de una hora de duración.

"Nadie se atrevía a apostar por esta idea extraña, porque era cara, era de ciencia ficción y no somos conocidos. Hasta que apareció Parox y ellos nos apoyaron con todo".

Rivera es uno de los guionistas, habla atropellándose como si lo que dijera fuese parte de un guión que teclea contra el tiempo. Es el más fogueado del grupo de estudiantes recién egresados y acusa el recibo cuando repreguntamos por los referentes que manejan en plural para crear una historia casi inclasificable.

"Nos encargamos de usar referentes entendibles, como 'Lost', cosas como ésa, y a la vez tratamos de simplificar un poco la idea original; al principio era ciencia y teoría, y ahora cualquier persona lo puede entender. Le leímos la historia a gente que no cachaba, pero en el fondo eran temas universales como el amor, la muerte y la vida".

Principalmente, aclara, se empapó de la estética de "Blade Runner" y la atmósfera de "Huxley y su mundo feliz" para recrear el Instituto Porvenir, para niños superdotados, dirigido por el científico que da nombre a la serie. Pero la característica de una obra bipolar, casi pesimista como ésta, es cortesía de que los jóvenes cambiaron a Herman Hesse por Michel Houellebecq.

Álvaro Solar (26) agrega a Paul Auster y a Bolaño. Solar es uno de los directores de la producción, junto a Rodrigo Susarte (25). Entre sus haberes tiene un documental sobre una pareja trabajadora del porno que se va de viaje en su propia película de carretera, y otro en clave científica sobre la primavera y la depresión, además de otros cortos.

Prefiere hablar de un eclecticismo más variado que incluye en un paleta de influencias la música compartida por el grupo, el cómic y los programas más malos y los más buenos de la TV actual.

"Desde el cine oriental al europeo, todo en un juego que evita el prejuicio determinado. Siento que en lo que se refiere a la historia estamos muy interesados en la imagen realista, que no es el cinema verité ni nada de eso. Siempre hay algún lugar donde buscar inspiración", sostiene.

CHILE SIN HABLAR DE CHILE

A Susarte, director, se le caen los pantalones cuidadosamente encima del boxer y lleva esas zapatillas de diseño que a las mamás no les gustan. Sólo le falta una tabla de skate para alejarse definitivamente de la idea que la gallada tiene de un director de cine.

Acaban de usar un subterráneo de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo para fingir una elegante escena de torturas, y ahora desde otra locación en Farellones adelanta que el verdadero drama es la identidad.

"'Gen Mishima' cruza culturas para referirse a la transnacionalización, la transculturación de personajes. Como lo que sucede con uno de ellos, que en su vida virtual de internet se hace llamar Kenshi Imamura, cuando en realidad su nombre es Gaspar Huenchumilla, habitante de Porvenir nacido y criado en el sur", adelanta.

"Creo que el público hoy opera desde otra lógica, y por las reacciones del público sabemos que quieren y exigen historias que cuenten otro lado de la sociedad chilena y latinoamericana, y no un relato localista, sino un espacio de identidad".

Tradición que se reconoce en un subtexto que se apropia de literatura latinoamericana, del suspenso borgiano y relatos orales de pueblos onas y tehuelches. Escritos de Darwin que hablan de ciertos individuos rubios, gigantes y con poderes que no sufrían dolor.
Culturas unidas al fuego que se pegan el salto hasta nuestros días dentro de la trama de la serie. "Hay un personaje que es un oneken, la única raza latina rubia y alta. Eso está comprobado científicamente", explica Vladimir, entusiasmado con la mezcla de referentes que va desde la Ciudad de los Césares y mitos chilotes como el del imbunche, que para el guionista tienen pleno asidero en la realidad.

"Esa maldición del ser humano que lo crían, le giran la cabeza y lo deforman la adaptamos y la aplicamos; son deformados metafóricamente. El imbunche camina hacia delante pero mirando para atrás, y el chileno es así: avanza, pero al festival traen a Journey, una banda referente hace 20 años. La serie es una reflexión sobre Chile, trabajar esa nostalgia y aunque entiendas que hablamos de ciencia ficción, hablar de otras mutaciones que no son físicas, sino emocionales, las de unas generaciones medias huachas, ¿no? Esa generación de entre veintitantos y treinta, hablamos de la transición. La serie habla de Chile, pero sin hablar de Chile. Porque cuando hablas de manipulación y de Mishima, hablas de Pinochet, de otra manipulación. La manipulación de conciencias, y en el guión el Instituto Porvenir cierra cuando empieza la transición", dice Vladimir.

VACAS SAGRADAS

Las grabaciones de la serie empezaron en enero, y su fecha de estreno sería un remoto lugar del cambio de semestre aproximadamente.

Pero desde ya, una de las primeras críticas que se oyen es que "Gen Mishima" es comparable al universo de Stan Lee en "X-Men", pero guionistas y directores aclaran que acá nadie va a desplegar cuchillos desde la piel ni lanzar rayos láser por los ojos. "Acá no hay mutaciones de esa índole, sino habilidades desarrolladas; tampoco esas formalidades donde hay un colegio dividido entre quienes dominan el mundo y quienes quieren protegerlo", explica Enrique Videla.

Por otro lado, quienes la recomiendan son los que conocen el trabajo de Susarte. Ex compañeros de universidad y profesores que recuerdan que estéticamente esa obra se trata de un "caramelo visual". Vladimir sabe que, de todas maneras, se ve complejo que un director tradicional pueda cambiar el giro hacia la ciencia ficción.

"Los directores actuales tienen otro tipo de referentes; imagínate que Luis Vera revisó nuestro trabajo y no le gustó para nada. Las críticas eran que no tenía contenido, que no le gustaba la ciencia ficción y que cómo ibas a hablar de ciencia si no tenías una postura política o moral".

Para quienes los comparan con la serie norteamericana "Héroes", aclaran que el proyecto se viene gestando desde comienzos de 2005 y que la intención va más allá que la aventura inofensiva de la serie norteamericana.

"Imagino que todo va a pasar por un desprejuicio frente a todo lo que venga, tomar las cosas en el aire y no temer combinarlas; somos un poco más naturales mediáticamente, y por eso obtenemos una respuesta menos purista. 'Gen Mishima' es una serie con muchas influencias, otros códigos anuncia Solar, director y ese aporte es nuevo, algo menos contaminado y menos académico".

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