
Domingo 6 de abril de 2008
El último disco de material original que publicó Rod Stewart fue "Human", en 2001. Un esfuerzo desesperado por meter nuevamente su anacrónico mohicano rocker en las listas de ventas del nuevo milenio.
A punta de bases sintéticas, fracasó. En adelante, toda la producción del rubio de Londres comenzó a apuntar al pasado.
Stewart (63) vuelve a Chile el martes para cantar en el Estadio San Carlos de Apoquindo, y acá la carga del pasado también es el gran amplificador de una carrera que no quiere apagarse: de corbata y con una chaqueta a lunares, Rod Stewart fue la primera superestrella de la industria musical que se instalaba con un concierto masivo, cuando los militares comenzaban a empacar.
Aunque la única batalla que venía a pelear haya sido "La guerra de las colas", invitado por Pepsi.
Cuatro discos hasta la fecha componen el "The Great American Songbook", una serie de grabaciones en las que Stewart echó mano de composiciones estadounidenses de los años cincuenta y hacia atrás para relanzarse como crooner, y el año pasado repitió la jugada con el cancionero rock & roll, para "Still the same: Great rock classic of our time".
En una entrevista que concedió por su último álbum, cedida por su sello discográfico, Sony-BMG, Stewart explica su decisión: "Como estos álbumes siempre han sido proyectos en oposición a sentarse a escribir canciones , fueron mucho más fáciles de grabar, porque las canciones ya están ahí".
Desde los primeros años de vagabundeo y prisión en España, su legendario liderazgo en la banda inglesa Faces donde compartía con Ron Wood de The Rolling Stones , pasando por su temporada junto a Jeff Beck, el estrellato de los setenta, la conversión al pop más sintético de los ochenta y un revival en los tempranos noventa, Stewart se mantiene en pie.
"Siempre he tenido gran consideración con las canciones que interpreto. Y eso es lo que tienes que hacer: correr riesgos. Y esta etapa es una nueva apuesta", explicó en la entrevista.
VITAMINA
Como una de las últimas superestrellas de la industria, Stewart se mueve entre peces gordos. Clive Davis, el productor que renovó un contrato de Bob Dylan a los 21 años y que hoy lidera la gerencia de la RCA (una división de Sony), lo convenció de hacer un disco de canciones rockeras de los setenta, y participó de la selección.
"En verdad, lo único que extraño de hacer rock n' roll es la energía. Pero todo volverá, eventualmente, al 'American songbook', porque planeo hacer un par de discos más", adelanta el músico.
Abrazando el pasado llega a Chile acá no habrá desvaríos por su producción más impresentable , y durante la gira, los sets han reunido cartas seguras como "Da ya think I'm sexy?", "Some guys", "This old heart", "Tonight's the night" y "Rhythm of my heart".
"Todavía tengo la energía, la voz y el peinado, y realmente lo disfruto. Recientemente dejé de jugar fútbol, porque me he operado de las rodillas, así que es el único ejercicio físico para mí. Serían cuatro operaciones a las rodillas, pero me acostumbro, porque he jugado fútbol por 50 años", dijo el británico.
Eso explica por qué Stewart sigue llenando estadios: hace ocho años que el pasado es su tesoro, y eso asegura una batería de hits inigualable. Y la oportunidad de ver a una de las últimas bestias que creó la industria en los sesenta, domesticada con los años, y pataleando hacia el final, con canciones que todos pueden tararear.
Ya lo había dejado claro durante la conferencia de prensa que ofreció el año 1989 en Chile: "No pretendo dar mensajes, pues no he llevado una vida ejemplar como para eso".