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  ¿Qué está haciendo nuestra ciberpolicía?

Domingo 6 de abril de 2008

Se ha anunciado esta semana en el Reino Unido que los ofensores sexuales deberán mantener a la policía informada sobre sus cuentas de e-mail, así como de su participación en redes sociales. En caso de omitir información pueden enfrentar cargos de hasta cinco años de prisión.

¿Qué le podríamos pedir a nuestra ciberpolicía cuando esta misma semana nuestros honorables jueces le han otorgado la libertad al pedófilo ex honorable Jorge Lavandero, aún sin muestras de arrepentimiento? ¿Podríamos pedir que se vigile su accionar en la web? ¡Por supuesto que no!

Parece que hay más de algunas diferencias con la Gran Bretaña. Este anuncio de lucha contra la pedofilia ha sido realizado por la ministra del Interior, Jacqui Smith, quien el año pasado reconoció haber consumido marihuana en sus tiempos de universidad; también lo hicieron el canciller, el secretario jefe del Tesoro, el secretario de Negocios y Empresas, entre otros.

Algo que no es gran cosa allá, pues el cannabis en Inglaterra está catalogado como droga "clase C", ilegal, que no constituye preocupación para la policía y es tratada por el Ministerio de Salud.

El mismo que entrega "la píldora del día después" sin receta médica y en forma gratuita a mayores de 16 años, así como en la mayoría del mundo civilizado.

Pero como nuestros honorables prefieren seguir el modelo de Uganda, entonces, ¿qué debería hacer la ciberpolicía? ¿Perder el tiempo en pedófilos, estafadores, secuestradores o los verdaderos traficantes? ¡No, pues!

En Chile hacemos las cosas a nuestra manera y es mejor que la ciberpolicía se dedique a una operación de inteligencia contra un señor que vende semillas de cannabis por internet, se le exhiba esposado por TV dando un golpe mediático, salvo que se les olvidó algo: vender estas semillas no está prohibido en Chile. Pensar que pedían tres años de cárcel para esta persona ¡por favor!

¿Y cuando vendan las prohibidas pastillas anticonceptivas por internet, también vamos a presenciar redadas públicas mostrando a "las pecadoras"?

Ciberpolicía para detectar amigos jugando cartas, a un vendedor de semillas de marihuana, o quizá pronto para perseguir anticonceptivos. Cuando en el fatídico secuestro de la señora Lapostol se necesitaba una sola llamada telefónica para que en cinco minutos se detectara su ubicación a través del celular que portaba, ya que la tecnología hace años permite hacer este seguimiento. Ella realizó varias llamadas, estuvo horas secuestrada y eso no se hizo.

Quizá la ciberpolicía chilena no tiene los instrumentos o las facultades, el asunto es que este trágico desenlace podría haberse evitado.

Mientras en el mundo desarrollado se libra una fuerte lucha contra los delitos en el ciberespacio, en Chile, al parecer, los preceptos morales, los intereses políticos o las ideas de los fanáticos religiosos de siempre tienen a nuestra ciberpolicía más ocupada en la represión de conductas privadas que en nuestra verdadera seguridad.

*Ingeniero civil electrónico y máster en Telecomunicaciones.

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