
Domingo 6 de abril de 2008
El cambio de horario realizado el sábado 29 de marzo, cuando los relojes debieron atrasarse una hora, cobró una de sus primeras víctimas en el Palacio de Tribunales.
El afectado esta vez fue el ex presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago Cornelio Villarroel, quien pidió la suspensión de los alegatos pensando que era demasiado tarde para efectuar los litigios en la sala que preside.
El bochornoso episodio se vivió el lunes pasado, cuando luego de un pleno extraordinario, que realizaron los ministros del tribunal de alzada capitalina entre las 8:30 y las 11 de la mañana, Villarroel volvió a la octava sala y miró el reloj del lugar con detención.
Notando que ya eran las 12:15, decidió llamar a los abogados que debían participar en los alegatos, para señalarles que en vista de la hora y del nuevo pleno que debía integrar era imposible ver las causas.
Los abogados, extrañados, le indicaron que no les parecía que fuera tarde, ya que a las 11 de la mañana aún quedaba tiempo para realizar las sesiones antes de la reunión que tiene semanalmente con los ministros.
Fue entonces cuando Villarroel se dio cuenta que el reloj de la sala no había sido reprogramado con la hora actual y tuvo que retractarse de sus dichos, sentarse en su asiento y escuchar a los abogados, quienes no pudieron disimular la risa ante la graciosa anécdota.