
Domingo 13 de abril de 2008
Cuando lo vi no lo podía creer. Mi amigo José Miguel tenía a Roberto Carlos, el cantante, como número uno en su Facebook. O sea, yo ya había visto a decenas de políticos como Lily Pérez, Sebastián Piñera y la ex asesora de Lavín, Cristina Bitar, recibiendo con los brazos abiertos a la tropa de chilenos metidos en esta comunidad virtual.
¡Pero estar entre el millón de amigos de Roberto Carlos! me pareció como mucho. Empecé a husmear con delicadeza en los contactos de otros contactos al fin, Facebook es un sapeo descarado, pero con permiso .
Toda esa cosa de las fiestas kitsch está concentrada también en este gran espacio de amistades ficticias.
Tengo contactos que tienen entre sus listas a Álvaro Ballero igual hardcore o al perrito de Lipigas que ya se hizo famoso a través de la prensa .
Hay otros que se entretienen sumando amigos de la farándula, incluso a cantantes como Andrés Calamaro, Joaquín Sabina, Joan Manuel Serrat y Vicentico. O sea, muestran esas fotos horrendas y sus miserias a gente que ni conocen y que además no tienen ni medio interés en profundizar lazos. Ellos lo encuentran total. Siguen sumando amigos. Es una tendencia, a mí me parece una pelotudez, pero es una moda.