
Domingo 13 de abril de 2008
Santa Isabel se extiende desde el oriente como un tranquilo barrio residencial, iluminado en la noche por la luz de faroles blancos que dan, bajo la inmensa austeridad de árboles que coronan esta avenida, una luz un tanto misteriosa. Esta luminaria de antaño se combina con la fachada pintoresca de sus casas, una mezcla entre antiguos caserones y modernas residencias. Además, en casi todas las esquinas hay pequeñas plazas que le dan a este rincón su color característico: el verde.
Ya caminando hacia el Parque Forestal queda en evidencia cómo esta tranquila zona capitalina pierde de a poco su quietud y se presenta abierta entre el bullicio vehicular. El paisaje cambia, y se nota ya una estrechez entre casa y casa, junto con un dejo moderno de enormes letreros de neón. Aún persisten, eso sí, cruzando como arterias solitarias este brazo verde y ruidoso de Santiago, otras calles en las que la vida de barrio se puede ver como en viejas escenas costumbristas: vecinos en las puertas, almacenes, niños jugando en las veredas oscuras, casas de adobe estilo años veinte. Aquí se presenta un interesante contraste: mientras esta isla de tranquilidad se desarrolla, un océano de luces aparece, y lo que fue antaño sólo silencio se repleta hoy de una fauna estudiantil que busca la bohemia de los nuevos locales. Y es que con el tiempo, éstos se han vuelto al grito de la moda una renovada opción para las noches: el restaurante Alemán, el pub La Cama, el Entre Choke, el Esquina Zamba Pub, El Sofá, El Sindicato, y el famoso bar de René, la picada metalera por excelencia del sector, en que la TV nunca deja de estar prendida a la hora de ver los partidos de fútbol que se acompañan de una cerveza, papas fritas y alguna bella universitaria tránsfuga de las que abundan en el sector los viernes.
Lo cultural no deja de estar fuera. Están al lado de Vicuña las oficinas de la revista "Cáñamo". Las Artesanías Ibiza, la hermosa parroquia San Crescente a la altura de Salvador, y justo al lado, la colorida tienda de trabajos en vidrio Arts Vitraux. Cerca, además, en calle Condell, encontramos el sector de las antigüedades, donde se puede hallar lo más curioso en este rubro: libros raros, muebles, cámaras fotográficas, etc. Este rincón de la capital tiene el metro a un paso. Santa Isabel, sin duda, se está convirtiendo en un nuevo punto neurálgico de la vida del capitalino. Como dice la canción de Charly: "Un vicio más, en tu vida soy vicio, un vicio ".