
Domingo 13 de abril de 2008
No ponía un pie en el Congreso desde los años en que era el ministro de Hacienda de Eduardo Frei. Por entonces, sus esfuerzos por convencer a los parlamentarios eran arduos, pero en esta ocasión tendrían que serlo mucho más. Eduardo Aninat regresó el martes pasado a la Cámara de Diputados, pero en esta oportunidad lo hizo privatizado, como presidente de la Asociación de Isapres.
Su misión estaba lejos de ser sencilla: debía dar explicaciones públicas de por qué sus representadas subieron hasta en 15% los planes de salud, decisión impopular y que prácticamente todo Chile consideró injusta e indigna. Aninat estaba más que consciente de que él era el encargado de hacer el trabajo sucio. Por eso llegó acompañado por el director ejecutivo del gremio, Rafael Caviedes una hora antes de lo previsto para el inicio de la audiencia. "Vengo a que me sacrifiquen", le dijo, medio, en broma medio en serio, a uno de los parlamentarios en la cafetería de la Cámara.
En los pasillos tampoco faltaron esas tallas que tienen gran parte de verdad. "Tienes que bajar los precios, pues, hombre", le aconsejó entre risas y apretones de mano su amigo ministro José Antonio Viera-Gallo. "Qué bueno verte, mira que en este momento me sirve más que nunca tener parientes en el Congreso", le soltó más tarde al diputado UDI Edmundo Eluchans, quien está casado con María Eliana Aninat, prima del actual hombre símbolo de las isapres.
El Apocalipsis según las isapres
Una vez sentado ante los 13 integrantes de la Comisión de Salud, Aninat repitió los argumentos que los ejecutivos de las isapres habían explicado días antes en privado y de forma no oficial: que la bonanza de la industria quedó atrás, que las utilidades se fueron en picada, que dos de sus empresas representadas perdieron plata, que les fue imposible frenar el aumento de los costos y que el fraude en el otorgamiento de las licencias médicas no da para más.
Con esta visión del apocalipsis financiero en la industria, Aninat intentó justificar lo injustificable. Nadie quedó satisfecho con las explicaciones y mucho menos se entendió por qué una isapre como Colmena Golden Cross llegó a incrementar los planes de salud hasta en 15,6% (lo que, si se le suma el alza que corresponde a la inflación actual de 8,5%, se eleva hasta el ¡24,1%!) y otra isapre, Masvida, ni siquiera aumentó en un peso los suyos. Eso, considerando que las alzas en gasto clínico, en medicamentos y en reposo médico fueron similares para todas las firmas. "¿Dónde está la trampa?", se debe estar preguntando el casi millón y medio de cotizantes del sistema privado.
El superintendente de Salud, Manuel Inostroza, asegura que la explicación de las presiones de costo de las isapres es irrelevante. "El solo hecho de que estas razones no fueran suficientes para que una de ellas no subiera el precio de sus planes ya invalida el argumento de las otras", sostiene.
Como pocas veces sucede, se generó un inédito consenso y todo el mundo invalidó la decisión y las explicaciones de las aseguradoras de salud, desde el Gobierno a la oposición, pero sobre todo los usuarios, indignados ante lo que consideran un nuevo abuso de una de las industrias más cuestionadas de los últimos veinte años. Muchos de ellos dijeron "basta" e iniciaron una enérgica estampida hacia Fonasa: en poco más de una semana, más de cinco mil cotizantes emigraron desde el sistema privado al público, escapando de las alzas desmedidas (ver entrevista). Según Inostroza, "ésta es la segunda más grave de las crisis de la industria en sus 25 años de funcionamiento, después del éxodo masivo de usuarios que se dio en los años 98 y 99".
Estrategia errada
Si se siguen al pie de la letra las explicaciones de Eduardo Aninat, las isapres están traspasando sus mayores costos directamente a sus beneficiarios, lo que significa que es la gente quien se está haciendo cargo de las ineficiencias de la industria.
El director ejecutivo del Instituto Salud y Futuro y ex superintendente de Isapres, Héctor Sánchez, sostiene que existen dos formas de enfrentar el aumento de los costos. Una de ellas es traspasarlos a precio. "Esa ha sido la principal estrategia que han seguido las isapres. Pero hoy esa política está agotada, por la reacción que ha tenido la opinión pública y las consecuencias que esto puede tener en la industria", dice el profesional.
Sánchez agrega que una segunda estrategia consiste en "gestionar los costos técnicos en salud. Pero eso pasa por cambiar en forma drástica el modelo de atención que hoy tienen los planes de salud. Porque la forma actual que utilizan las isapres es comprar servicios de salud y prestaciones médicas. Y de esa forma se dan todas las condiciones para que se genere una espiral de costos importante".
Cuando el Gobierno de Ricardo Lagos promovió la reforma a la salud, uno de sus objetivos fue acabar con las alzas excesivas en los planes. Y uno de los incentivos que se estableció para terminar con los abusos era promover la compra de soluciones integrales de salud. El resultado fue la implementación del Plan AUGE, en el que se ofrece la solución para el manejo íntegro de diversas enfermedades.
Sánchez ejemplifica que para el caso de una persona que sufre de diabetes, en el actual modelo que utilizan las isapres, "el mismo paciente se autodiagnostica, va a un médico, se toma los exámenes que le piden y hace todo lo que se requiere. En definitiva, él decide qué hacer con su enfermedad. Y eso impide controlar los costos. En cambio, con el otro modelo, la isapre compra la solución más adecuada para esa enfermedad, eligiendo la mejor oferta que hay en el mercado: la que tiene el menor costo y el mejor resultado. Ese es el modelo adecuado para hacer frente a esa explosión de costos. Y eso es lo que las isapres no han hecho".
El Plan AUGE está inspirado en este concepto. Sin embargo, Sánchez afirma que las isapres no lo han utilizado. "No ha sido un instrumento que les permita producir un cambio en su forma de actuar. Más bien lo han visto como una carga y como un mayor costo", plantea.
Inostroza sostiene que la idea de la reforma a la salud era entregar los incentivos para que las aseguradoras de salud controlaran los costos a través de una mejor gestión. Las cifras demuestran que no recogieron el guante: los datos de la superintendencia dicen que en los últimos diez años, los costos de explotación por persona se han más que duplicado y aumentaron desde 150 mil hasta 330 mil pesos.
ESPIRAL DE COSTOS
¿Cuáles son los peligros de esta dudosa estrategia? Según Sánchez, cuando se traspasan los costos a precio, al final se quedan en las isapres las personas menos sensibles al precio, y a las que les duelen menos las alzas: las más viejas, las más enfermas y las que tienen más plata. Justamente, los tres grupos que gastan más. "Así se produce una espiral difícil de romper. Porque cuando las isapres van subiendo el precio, se van quedando con las personas que necesitan más el seguro. Se va concentrando la industria y se queda con el segmento de población más viejo, más enfermo y de más plata y, por lo mismo, más caro". ¿Consecuencia lógica? Los jóvenes que ingresan a la masa laboral están menos dispuestos a pagar estos elevados precios.
"Es injusto que, dada la incapacidad de las isapres para acoger este incentivo, elijan el camino más fácil, que es traspasar las presiones de costo a los afiliados. Y eso es injusto para ellos", lamenta Inostroza.
Como en toda regla, en las isapres también existe una excepción. Cuando se anunciaron las alzas abusivas, todos destacaron el ejemplo de Masvida, la empresa que por tercer año consecutivo no subió sus planes de salud y aumentó sus ganancias. De hecho, el año pasado tuvo utilidades por más de cuatro mil millones de pesos. El presidente de la empresa, Claudio Santander, explica que "logramos mantener bajos los costos de producción y ser eficientes, de modo que con el 7% que pone el cotizante logramos no sólo crecer, sino además dejar satisfechos a nuestros accionistas. Tenemos utilidades satisfactorias y dejamos contentos a nuestros cotizantes".
¿Dónde está la clave de esta isapre, que no reajustó sus valores y tuvo ganancias? "Es que ellos están yendo hacia la compra de las soluciones integrales de las que hablamos", asegura Sánchez. Según Manuel Inostroza, "lo que está haciendo es potenciar las redes y el Plan AUGE para contener los costos. Siento que hay un esfuerzo positivo de su parte, porque tienen políticas de incremento cero. Algo de eso también está haciendo Consalud".
Para demostrar esta eficiencia están las cifras de siniestralidad, que muestran cuánto gasta cada isapre en prestaciones de salud y en licencias médicas. El año pasado, la mayor contención de costos la tuvo Masvida, cuyo índice de siniestralidad subió apenas 1,3%, mientras que las isapres que tuvieron los incrementos más escandalosos en los planes de salud, Normédica y Colmena (ver recuadro), tuvieron el mayor aumento en los costos, con 4,1% y 4,4%, respectivamente.
El superintendente asegura que una nueva reforma a la Ley de Isapres debiera apuntar, entre otros aspectos, a fomentar este tipo de incentivos. Lo agradecerán mucho los bolsillos de los usuarios y también las isapres; al parecer, ese sería el camino adecuado con el que evitarían irse derechito a la UTI a la que se están dirigiendo hoy. LND
