
Domingo 13 de abril de 2008
Si hay alguien que nos tiene acostumbrados a las epopeyas, esos son, sin lugar a ninguna duda, Fernando González y Nicolás Massú. Y es que las hazañas de los campeones olímpicos ocurren una y otra vez, escribiendo con letras doradas los libros de historia de nuestro deporte, pobre, pero nuestro.
La dupla dorada perdía dos sets a cero ante el binomio canadiense compuesto por el experimentado Daniel Nestor (4º del mundo en la especialidad) y Frederic Niemeyer, quien a primera hora de ayer había caído ante Massú, en lo que significó el 2-0 para el cuadro de Hans Gildemeister. Sin embargo, acostumbrados a darnos alegrías, González y Massú lo dieron vuelta y cerraron anticipadamente la serie a favor de Chile, que en septiembre jugará el repechaje del Grupo Mundial.
El resultado final de 3-6, 5-7 (3), 6-3, 7-5 y 6-4 es claro reflejo que no fue un choque fácil. Y es que al frente de dúo olímpico se paraba un binomio que ostentaba un registro nada despreciable de 10-0 en Copa Davis.
La primera etapa fue parejea hasta el octavo game. Cada uno defendió su opción hasta el octavo juego, cuando los norteamericanos se quedaron con el servicio de Massú y quedaron 5-3. Acto seguido Nestor confimó el quiebre y dio la primera manga a los visitantes.
Un panorama igual de parejo se vivió en la segunda parte. Ninguno perdió su saque, llegando al 6 iguales y forzando al tie-break. En esa instancia fue Canadá que sacó ventaja, merced a un mejor y más certero servicio.
El asunto pintaba para castaño oscuro. Massú sostenía la bandera con un González que fallaba más de lo que nos tiene acostumbrados. Sin embargo, en esa instancia vino el golpe anímico que necesitan los chilenos. Un quiebre a Niemeyer en el primer juego dio un nuevo brío a los nacionales, que fue creciendo con el avanzar del partido. Un nuevo quiebre a Niemeyer en el noveno game sentencíón el set. Chile estaba en carrera.
La cuarta manga no varió. Ambas duplas mantuvieron sus servicios hasta el 6-5 a favor de Chile y cuando todo indicaba un nuevo desempate. Sin embargo, Massú y González no querían el tie-break y con Nestor al servicio se hicieron del 7-5. Se iba al quinto y definitivo.
La historia estaba escrita. Llegaron al noveno game igualados. En el décimo Chile mantuvo su servicio y el undécimo quebraron a Niemeyer, asegurando el game, el set, el partido, la confrontación y una nueva página en la gloriosa historia de estos dos deportistas, que, lo mínimo que merecían, era lucha por el repechaje.