
Lunes 14 de abril de 2008
¿Qué relación tiene el alza de los precios de los alimentos con las turbulencias financieras internacionales? En apariencia, ninguna. Sin embargo, la realidad de los mercados esconde sorpresas. Si desde unos meses el valor de los alimentos básicos ha sido empujado por la demanda de los países emergentes -especialmente China e India- y por el crecimiento de la producción de biodiésel, en estos momentos hay otro factor que presiona los precios: la especulación.
Según el análisis del banco holandés Rabobank, una de las principales entidades financieras en el área de los agronegocios, la crisis del crédito ha incentivado a muchos inversionistas a refugiarse en commodities, entre ellos los alimentos. En un mercado con una oferta estrecha, como el de la actualidad, la acción de los especuladores está a la orden del día, lo que afecta directamente los precios.
Además, los especuladores se han aprovechado de otra circunstancia: las medidas que han comenzado a tomar muchos gobiernos para estabilizar los precios domésticos. Este tema se ha puesto en el centro de la agenda política de los países en desarrollo, debido a que la escalada inflacionaria afecta el poder de compra de vastos sectores de la población.
Ante este escenario, algunas autoridades han decidido recortar las tarifas de importación de los productos alimenticios, con el fin de asegurar el abastecimiento interno y frenar el alza de los precios. En otros casos, como el de Argentina, Vietnam, China, India o Filipinas, se han puesto límites a las exportaciones con el mismo objetivo: detener la inflación y distribuir los beneficios que significa el aumento de estos commodities.
Empero, este tema no sólo inquieta a las economías emergentes. Hace una semana, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, instó a establecer una acción global coordinada frente a los elevados precios de los alimentos. La entidad financiera estima que 33 países alrededor del mundo enfrentan la posibilidad de malestar social o político debido a los elevados precios de los alimentos y la energía, realidad que puede prolongarse en el tiempo. "Las circunstancias demográficas, el cambio en las dietas, los precios de la energía, los biocombustibles y el cambio climático sugieren que los elevados y volátiles precios de los alimentos seguirán ahí durante los años venideros", precisó.
Los datos del Banco Mundial muestran que los precios de los alimentos básicos se han incrementado un 80% desde el 2005. Días atrás, el valor del arroz anotó un nivel histórico, mientras que el trigo alcanzó la mayor cotización en 28 años.
Ante este panorama, Zoellick pidió la implementación de un "Nuevo Acuerdo para una Política Alimentaria Global", que debería concentrarse no sólo en el hambre, la malnutrición y el acceso a los productos, sino que también en otros factores, como los precios de la energía o el cambio climático. "Esta política necesita atraer la atención de los máximos niveles de decisión, porque ningún país o grupo puede hacer frente a esos desafíos interconectados", sostuvo.
Otro camino para temperar la situación existente en el mercado de alimentos, en opinión del presidente del BM, es avanzar en un acuerdo global de comercio. En este sentido, reclamó a los países mayor diálogo para salir del estancamiento de las negociaciones de la Ronda de Doha -"que deben alcanzarse ahora o nunca"- lo que ayudaría a reducir la distorsión que generan los subsidios agrícolas, especialmente los que entregan a sus agricultores las potencias económicas. Además, hizo un llamado para que se mejore la transparencia del sector de materias primas en el mundo en los mercados desarrollados, "para que contribuya a impulsar más el crecimiento".
El futuro
Pese a los esfuerzos de los gobiernos por frenar la escalada de precios, los economistas coinciden en que las presiones inflacionarias se intensificarán en el mediano plazo a causa de los altos valores de los alimentos y de la energía.
De acuerdo con un informe del banco de inversión Morgan Stanley, la inflación ya contagia a la mayor parte del planeta, a pesar del aterrizaje del valor de la vivienda en Estados Unidos y Europa y la debilidad del mercado laboral. Este escenario lo corrobora un informe de Merrill Lynch, que revisa al alza en ocho décimas, hasta el 4,2%, sus estimaciones de aumento de los precios en la economía global para 2008. En el viejo continente, la inquietud crece porque la inflación supera la meta de 2% establecida por el Banco Central Europeo (BCE). En marzo, la inflación alcanzó un 3,5%, cifra que fue calificada como "preocupante e insatisfactoria" por el integrante del BCE Klaus Liebscher.
Los expertos estiman que las presiones inflacionarias podrían ceder recién hacia inicios del segundo semestre de este año, fundamentalmente por la desaceleración de la economía real como consecuencia de la crisis financiera. LN