
Martes 15 de abril de 2008
Los trabajadores de las empresas salmoneras ubicadas en la isla Chonchi suelen llegar empapados a sus puestos de trabajo desde Lemuy, donde residen. Para llegar hasta allí deben tomar una barcaza sin protección alguna contra el duro clima de la zona, y luego esperar horas a la intemperie para ingresar al turno de noche: la última embarcación -que demora sólo 10 minutos en cruzar- sale a las 20 horas y ellos ingresan a medianoche.
Este trayecto fue precisamente el elegido para iniciar el proceso de licitaciones del Plan de Conectividad Austral, que está en plena marcha y que fue anunciado en Melinka por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en noviembre de 2007.
Lemuy está lejos de ser una excepción. Por el contrario, representa una realidad propia de la zona austral de nuestro país, salpicada de cientos de islas, cuya única conectividad, ante la ausencia e imposibilidad geográfica de caminos, son las barcazas.
Si bien en varios de estos lugares existen sistemas de transportes marítimos, en otros simplemente no hay nada. Algo en lo que trabaja el Ministerio de Obras Públicas a través de la Dirección Nacional de Obras Portuarias en coordinación con Transportes y los Gobiernos Regionales.
"Mucha gente depende de estos servicio marítimos, son su único medio de transporte. Con el paso del tiempo la infraestructura existente se ha ido deteriorando por falta de inversión y la flota de naves ha ido envejeciendo. Además, hasta ahora, este transporte se realizaba sin regulación", explica el director de Obras Portuarias del MOP, Sergio Arévalo.
Intervención integral
El plan contempla una inversión de 180 mil millones de pesos, donde el MOP colocará más del 80 por ciento de los recursos. El resto proviene de los gobiernos regionales y del Ministerio de Transportes. Los dineros serán destinados a la construcción de infraestructura marítima en cuatro regiones: Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes, donde además se subsidiará a la empresa privada en la adquisición de naves, para que el mejoramiento del sistema no se traduzca en un alza en las tarifas.
Así, el Estado construirá los terminales y en algunos casos colocará incluso una barcaza. Al privado que gane la licitación le corresponderá colocar más naves y dar el servicio. "No se trata sólo de obras, sino de un plan integral que culminará en 2012 y que se traducirá no sólo en mejorar la calidad de vida de los habitantes, sino también de mejorar el turismo y la actividad económica en la zona austral, que además implica la expansión del territorio, y poder llegar donde antes no se hacía", dice Arévalo.
El plan tiene dos tipos de contratos; cuatro por concesiones con la empresa privada y cinco contratos plurianuales. Este último consiste en la licitación por provincias de varios trayectos menos masivos a una sola empresa. Cada uno de los trayectos -concesionado y plurianual- deberá estar operativo en 5 años, fecha en que se culminará la más importante inversión en la zona desde la Carretera Austral.

