
Martes 15 de abril de 2008
"La situación nos tiene muy preocupados. El comportamiento de los barristas en el partido de Everton (el sábado) y el del la semana anterior entre Wanderers y Fernández Vial, (que arrojó un carabinero herido con arma blanca) deja de manifiesto un tipo de conducta muy violenta".
Con estas palabras el gobernador de Valparaíso, Ricardo Bravo, explicaba el domingo el porqué de la suspensión del duelo entre los caturros y Curicó. Pocas horas después, una vez finalizado el clásico entre Municipal Iquique y San Marcos de Arica en el estadio Tierra de Campeones, hinchas locales intentaron agredir a los visitantes y terminaron enfrentándose a Carabineros, resultando once detenidos, cinco de ellos menores de edad. Además, los fanáticos atacaron el bus en que se movilizaba el plantel forastero, el que finalizó con todos sus vidrios rotos y daños estimados en cinco millones de pesos.
Los hechos de violencia suscitados en las últimas semanas vuelven a preocupar al mundo del fútbol, que ve cómo el aspecto deportivo pasa a un segundo plano. Y para peor, ya no sólo hay que preocuparse de los incidentes que puedan generar los seguidores de Colo Colo, la U o la UC, que últimamente eran el mayor protagonista de estos actos vandálicos, sino que la delincuencia ligada al balompié se extendió a las regiones.
Al menos, el Ministerio Público de Valparaíso formalizó ayer a 21 hinchas, cuatro de Everton y 17 de O'Higgins, por la Ley de Violencia en los Estadios, debido a los incidentes del sábado en el Sausalito. Tras llegar a acuerdo con la Fiscalía, los detenidos no podrán asistir a los duelos de sus equipos durante un año y deberán concurrir a firmar a la unidad policial más cercana a su domicilio el mismo día y hora en que éstos actúen como local. Además, tres de ellos tendrán que seguir paralelamente un proceso en la Justicia Militar, ya que fueron acusados de agresión a Carabineros.
El gobernador Bravo sostuvo que en estos momentos ni el Sausalito ni el Regional Chiledeportes de Valparaíso reúnen las condiciones mínimas para entregar seguridad a los asistentes y que mientras los barristas de Everton y Wanderers no sean empadronados, ambos clubes no podrán ocupar estos estadios.
Por esta razón Bravo se reunirá hoy con la alcaldesa de Viña del Mar, Virginia Reginato, para analizar los pasos a seguir. A la cita se invitaron también a los clubes de la zona, Santiago Wanderers y Everton.