
Martes 15 de abril de 2008
El Papa Benedicto XVI dijo hoy que el escándalo de pederastia causado por sacerdotes católicos de Estados Unidos fue "una vergüenza que no se debe repetir".
En dichos a la prensa en el avión que le traslada a EEUU, el Pontífice dijo que estos hechos supusieron "un gran sufrimiento para EEUU, para la Iglesia y para mí, personalmente".
"No comprendo cómo esto pudo suceder", agregó Joseph Ratzinger, precisando que "cuando leo las historias de las víctimas me parece imposible entender cómo ha podido suceder que un sacerdote traicione su misión de dar aliento y el amor de Dios a estos niños".
Fue tras esa frase cuando el Papa calificó como una "vergüenza" esos actos y agregó: "ahora tenemos que hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder".
El Pontífice explicó que para evitar casos como estos, la Iglesia actuará en varios niveles: "poniendo reglas, reconciliándose con los católicos y con una buena formación de los sacerdotes" y subrayó que "hay que hacer justicia a las víctimas".
Ayer, la Red de Supervivientes de Personas Víctimas de Abusos por Sacerdotes (SNAP, por sus siglas en inglés) -en vísperas de la primera visita a EE.UU. del Papa Benedicto XVI- envió una carta a la Asamblea General de la ONU en la que le pide que abra una investigación sobre los abusos sexuales cometidos por miembros de la jerarquía eclesiástica.
"Miles de sacerdotes han violado, sodomizado y brutalizado sexualmente a miles de niños en todo el mundo", aseguró hoy Barbara Blaine, portavoz y fundadora de la SNAP y víctima también de ese tipo de abusos.
Durante su visita, está previsto que el Papa visite la sede de la ONU, se dirija al pleno de la Asamblea General y se reúna con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y con el presidente de ese órgano, Srgjan Kerim.