
Martes 15 de abril de 2008
El Papa Benedicto XVI llegó este martes a la base militar Andrews en Washington, donde fue recibido por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en visita oficial en la que ese país intenta superar una serie de desacuerdos políticos con el Vaticano.
La máxima autoridad de la Iglesia Católica descendió del avión "El buen Pastor I" y fue saludado por Bush, quien estaba acompañado por su esposa Laura y su hija Jenna, y también por una multitud que lo aguardaba.
Benedicto XVI caminó junto a Bush y su familia por la alfombra roja de la base aérea militar, y pocos minutos después fueron trasladados en una limusina a Washington, precisamente a la sede de la Inmaculada Concepción de esa ciudad, donde se hospedará hasta el viernes cuando partirá hacia Nueva York.
En medio de gritos de alegría y de un fuerte dispositivo de seguridad, la gente le cantó el "Cumpleaños feliz" al Papa que mañana miércoles festejará sus 81 años.
Esta es la primera vez que el mandatario estadounidense se traslada a un aeropuerto para recibir a un jefe de Estado extranjero. Al respecto Bush indicó que hace esta deferencia porque el Pontífice "no es un político, sino un líder religioso" que "representa a millones de personas".
En su primera visita a Estados Unidos, Benedicto XVI tiene previsto referirse a la crisis que enfrenta la Iglesia Católica estadounidense, provocada por las denuncias de abusos sexuales contra niños y adolescentes cometidos por sacerdotes en las últimas décadas. En su viaje desde Roma a Washington, el Papa dijo sentir una "vergüenza profunda" por los actos cometidos por religiosos y señaló su rechazo respecto a que las personas que cometieron pederastía continúen siendo sacerdotes.
También el sucesor de San Pedro planea expresar la posición del Vaticano sobre los derechos humanos ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) el próximo viernes, donde podría marcar una diferencia con la política exterior de Washington, en especial la intervención militar en Irak.
En su estadía, el Papa se entrevistará con Bush en privado en la Casa Blanca, hablará ante la Asamblea de la ONU, se reunirá con los obispos estadounidenses, brindará dos misas en el estadio de béisbol de los Nationals de Washington y los Yankees de Nueva York y visitará la "zona cero" de Nueva York, donde fueron derribadas las Torres Gemelas.