
Jueves 17 de abril de 2008
"Cuando llegué me sorprendió que los campos fueran alfombras de ciruelas y manzanas, todas botadas en el suelo, sin que nadie se agachara a recogerlas", así detalla Juana María Espinosa la impresión que le causó ver cómo los habitantes de la comuna de Fresia, Décima Región, no aprovechaban los productos y las oportunidades que la naturaleza les brindaba.
"He tratado de crear conciencia para que se beneficien de lo que nos da la tierra. Si vinieran los chinos o los japoneses a Chile y vieran todo eso, les da un ataque. Falta motivación, porque existen instituciones que te ayudan. Por eso le digo que aprovechen pero sin ser asistenciales, esperando que les regalen todo", agrega.
Historia
Hace once años que decidió junto a su familia trasladarse al sur del país sin pensar, como ella misma describe, que en esos fríos parajes encontraría las facilidades para hacer el trabajo que siempre le gustó y que además le dio la estabilidad económica necesaria para su familia.
Al observar que nadie se interesaba por sacar provecho de los productos típicos de la zona, Juana tomó la iniciativa y fue hasta donde uno de los propietarios de los terrenos a ofrecerle un negocio: "Fui donde un dueño y le pedí que me vendiera lo que estaba caído, pero en buen estado. El caballero no terminó de decirme que llevara lo que quisiera y yo ya tenía tres sacos listos".
Tiempo después, nació Magia Sureña, donde hoy se prepara una variada gama de productos. Mermeladas, conservas, licores y frutos son las distintas formas como esta empresaria ha ampliado su oferta. La nalca, la mora, rosa mosqueta y la manzana, entre otros, están dentro de la variedad de sabores que vende. Además, su interés por lograr mezclas entre diferentes frutos la tiene fabricando cada vez con más éxito, por ejemplo, mermelada de naranja con nueces.
Una buena experiencia
"He tenido suerte. Prodemu me mando a estudiar, ProChile me ha ayudado, Sercotec el 2007 me apoyó con un capital de 2 millones 700 mil pesos que me sirvió para comprar más insumos para mi empresa", cuenta orgullosa.
Así, en la actualidad entrega en Puerto Montt, Fresia, Puerto Varas y otras ciudades. Llega a supermercados y sitios exclusivos. Incluso sus productos están siendo registrados para entrar a Holanda y Perú. En tanto, desde Grecia y Brasil le están pidiendo las partidas arancelarias y todo lo necesario para iniciar los envíos.
Una de sus convicciones es sacar el mayor provecho a cada uno de productos, por eso tiene siete subproductos de la frutilla (mermeladas, licor, crema, entre otros). "Vender es un arte y con una cuota de amor vas a ser un empresario exitoso en el tiempo", asegura. Contenta por lo logrado desde 1998 (de media hectárea paso a cultivar catorce), esta microempresaria revela que su sueño es llegar a Asia. "La mujer asiática cuida su cutis y para eso se usa harto la rosa mosqueta", concluye.