
Domingo 27 de abril de 2008
"La gente le podrá poner el nombre que quiera a esto; es decir, si Andrés Allamand le quiere poner desalojo, que se lo ponga. Pero el desalojo es el título de un libro y lo que estamos haciendo nosotros es oposición, yo creo que el título de un libro no marca la acción política de nosotros", argumentó el senador Jovino Novoa al ser consultado respecto de cuál es la estrategia que está siguiendo la oposición y si hay una autocrítica al no capitalizar temas como la destitución de la ex ministra Yasna Provoste.
Novoa, uno de los duros de la derecha, aseveró que la oposición no ha equivocado el rumbo y dijo estar convencido de que la Alianza procede acorde con su función.
"Si nosotros no fiscalizamos cómo se usan las platas en el Ministerio de Educación, no las fiscaliza nadie. Si nosotros no denunciamos Curepto no lo denuncia nadie. Entonces, yo creo que nosotros estamos en la senda correcta", afirmó.
Pese a esta convicción, y al deseo de no modificar sustancialmente la relación con el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, la Alianza busca mejorar su imagen pública abandonando, al menos nominalmente, la tesis del desalojo impuesta por Allamand.
El presidente de la UDI, Hernán Larraín, busca un perfil que ha llamado "nuevos consensos": una política de alta fiscalización, pero que mantiene intacta la posibilidad de llegar a acuerdos con el Ejecutivo.
La idea es derribar la imagen de una derecha intransigente que es incapaz de conquistar el centro político y que condena en la práctica a la Alianza a ser oposición. Una muestra de esta buena disposición, que es en realidad mero pragmatismo, es evitar utilizar nuevamente la acusación constitucional.
El inversionista Sebastián Piñera ya intentó durante el verano un ejercicio similar al hablar de un "nuevo trato" con La Moneda, una táctica que se presentó como una solución para morigerar la beligerancia política y avanzar en los "temas país". El portazo en RN a la embestida piñerista fue en ese entonces potente.
Hoy la UDI estima que el escenario es distinto y que, dada la impopularidad del concepto del desalojo, la táctica de "nuevos consensos" podría tener cabida, aunque se trate de un mero ejercicio lingüístico.