
Domingo 27 de abril de 2008
No lo gritaría en la calle, pero si al ministro secretario general de Gobierno le hicieran firmar un papel donde dijera que la derecha es histérica, feliz pondría la rúbrica.
No sólo en esto concuerda Vidal con el senador Pablo Longueira, a quien ve en la dirección correcta para atrapar a las masas electorales desde la oposición.
El vocero está convencido que si los Larraín, Novoa, Allamand y compañía hicieran caso al estilo Longueira, la Alianza sería otra cosa.
-¿Qué le parece el nuevo remezón que Longueira ha provocado en la derecha?
-Lo que sucede es que el senador Longueira tiene un liderazgo bastante claro en la derecha; no ahora, desde siempre, y él además tiene el coraje de decir lo que piensa, cosa rara en la política en Chile. Él tiene claro que la estrategia de la derecha para ganar la próxima elección presidencial es inadecuada y lo que ha hecho es expresar lo que siente nomás.
-¿Qué busca cuando aparece poniendo paños fríos en momentos complicados para el Gobierno?
-Lo que sucede es que él está convencido que una estrategia de confrontación, de pelea permanente, de encontrarlo todo mal, no solamente no le ayuda a la derecha, no le ayuda al país. Él hace una afirmación que yo comparto ciento por ciento cuando dice que los actuales dirigentes de la derecha, es decir, Novoa, Allamand, los Larraín, están dejando satisfecha a la derecha más dura, al pinochetismo antiguo, y eso debe ser el 30 ó 35% del electorado; y Longueira tiene claro que para ganar la Presidencia en Chile se requieren la mitad de los votos más uno.
-¿Esta capacidad de ver a este país de una forma más completa, como usted señala, también suma puntos a su sello de estadista y a un eventual futuro presidencial?
-Yo que lo conozco harto creo que es de los pocos políticos chilenos que está pensando en los próximos 10 años y no en pasado mañana. Ahora, cuando uno tiene esa lógica, puede muchas veces no darle en el gusto a su tribu, pero está pensando en la tribu más grande, y la tribu más grande es el país.
-¿Y no está pensando en su carrera presidencial?
-No, pero él podría serlo perfectamente, lo que pasa es que con esta derecha conservadora, reaccionaria, menos popular, Longueira no calza.
-Entonces, ¿qué cabida tendría Longueira en un eventual Gobierno de Sebastián Piñera?
-Habría que preguntarle a él pero no sé, a lo mejor seremi de Bienes Nacionales en Coyhaique.
-Parecía radiante la derecha después de la acusación costitucional contra Yasna Provoste. ¿Cree que ya se percataron con esto de que la teoría del desalojo se puede convertir en un bumerán?
-Obvio, tuvieron una victoria a lo Pirro. O sea, lograron cometer una injusticia tremenda con Yasna Provoste, pero se alejaron una vez más de la ciudadanía.
-¿Se verá reflejado esto en las municipales?
-Estoy convencido; de hecho, comparto también el diagnóstico de Longueira de que las municipales van a ser una derrota más para la derecha, porque no calza. El liderazgo de Lavín, el de Longueira, no calza con la derecha hoy día. El solo hecho que la dirijan dos Larraín lo dice todo.
-¿Y qué hacen Longueira y Lavín en la Alianza?
-Ellos expresan una derecha más popular o pretendidamente popular. Sólo un dato: el candidato de la derecha que más votos ha sacado de 1988 a la fecha, y que ha estado en Morandé con Moneda, o sea a 50 metros de ser Presidente, es Lavín. Pero no el Lavín pinochetista de 1989, no el Lavín gallo de pelea. El que estuvo a punto de ser Presidente fue el Lavín despinochetizado, fue el Lavín más popular.
-¿Una derecha con el sello de Longueira y Lavín puede llegar a La Moneda?
-Obvio, una derecha con Lavín y Longueira puede llegar a La Moneda y te lo demuestro con los datos: estuvieron a 30 mil votos, así de simple.
-Volviendo a las frases de Longueira, ¿le parece que la derecha es histérica?
-Si yo hubiese dicho eso, imagínate lo que habrían dicho de mí. Pero si eso fuera por escrito y Longueira buscara firmas, yo sería el primero en firmar.