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  La derecha no está de moda en América Latina

  La derecha no está de moda en América Latina

  El marcado giro a la izquierda que ha experimentado en el último tiempo Latinoamérica evidencia el fracaso de la propuesta neoliberal de desarrollo, cuyas consignas de ajuste y estabilidad macroeconómica no consiguen frenar la pobreza y la corrupción.

Sábado 3 de mayo de 2008

"¿La derecha ya no está de moda? ¡Pues váyase a la izquierda entonces!", dijo con franqueza el Presidente ecuatoriano Rafael Correa al mandatario mexicano Felipe Calderón durante su reciente visita a Ciudad de México. Efectivamente, los gobiernos conservadores son escasos en Latinoamérica mientras la izquierda gana aún más vuelo con el triunfo en Paraguay de Fernando Lugo y el colapso del Partido Colorado, que monopolizó el poder durante seis décadas.

La victoria del ex obispo Fernando Lugo se suma a las que lograron Lula en Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay, Cristina Fernández en Argentina, Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Hugo Chávez en Venezuela y Daniel Ortega en Nicaragua.

A pesar de ubicarlos a todos como gobernantes de izquierda, estamos frente a procesos nacionales que responden a dinámicas propias; de hecho, tienen poco parecido en sus formas de gobernar, sus discursos y sus políticas. Por ello, destacados analistas hablan de la nueva izquierda frente a la vieja izquierda.

Desde el sur del río Grande hasta la Patagonia, el giro político que se ha ido produciendo expresa, en mayor o menor grado, con más o menos radicalismo, un deseo de cambio y transformación. El ascenso de la izquierda ha ido de la mano de la crisis de los sistemas partidistas que dominaron la vida política de la región como el unipartidismo del PRI en México, el bipartidismo de colorados y blancos en Uruguay, de liberales y conservadores en Colombia, y de adecos y copeyanos en Venezuela.

Según el  analista colombiano César Rodríguez Garavito, el consenso neoliberal que parecía intocable en los años 80 y 90 hace agua con la llegada de la izquierda a la Presidencia en la gran mayoría de los países sudamericanos y a las alcaldías de Bogotá Sao Paulo y Ciudad de México.

Matices

América Latina ya no se acomoda en las ropas estrechas impuestas por una política neoliberal de ajuste y estabilidad que, pese a los sacrificios que exige no logra combatir con eficacia ninguna de las grandes lacras que azotan la región: pobreza, inequidad y corrupción. Por ese desengaño hubo un despertar social con movilización popular.

América Latina exige interpretaciones novedosas para su creativa realidad. Aunque es la región en el mundo que presenta en los éstos años la mayor innovación en los procesos políticos, en muchos sectores progresistas todavía priman las lecturas acartonadas que reflejan esquemas dogmáticos.

Las categorías de izquierda y derecha, aplicables a un sistema parlamentario, pierden sentido en América Latina. Lo central aquí es si los países consiguen ubicar las luchas sociales en un marco institucional y democrático. Por ejemplo, alguna iniciativa de Hugo Chávez tiene más puntos en común en el fascismo de Mussolini que con el centroizquierda de Lula y Bachelet.

De igual manera, algunos mandatarios han mostrado poco respeto al marco democrático para imponer una nueva Constitución que permita la reelección inmediata y aumentar los poderes presidenciales.

¿Hacia qué izquierda se encamina el continente? Salta a la vista que la llamada izquierda latinoamericana dista de ser un fenómeno uniforme, ya que existen manifestaciones tan disímiles como la retórica antiimperialista de Chávez, Correa y Evo Morales, que rechazan la ortodoxia económica, el neoliberalismo y la globalización para reivindicar lo popular, el intervencionismo y el nacionalismo; en México ha regresado al primer plano el populismo del opositor Andrés Manuel López Obrador.

Por el contrario, en Chile, Brasil y Uruguay se sigue el pragmático modelo de libre mercado y acuerdos con EEUU y el mundo.

Esta división llevó al novelista peruano Vargas Llosa a escribir que "la batalla más fascinante que se da hoy en América Latina es entre la izquierda moderada y la populista". El ex ministro mexicano de Exteriores Jorge Castañeda va más allá y plantea la dicotomía entre izquierda "buena"- moderna, reformista- y "mala", populista, cerrada y nacionalista. Sea como sea, ser de derecha en América Latina es, al menos hoy, algo anacrónico.

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