
Martes 6 de mayo de 2008
Cerca de las 11 de la mañana de ayer, sin cita previa y a paso firme, el senador Jorge Arancibia ingresó a la sede de la UDI a exigir una reunión con el presidente Hernán Larraín y tratar formalmente la eventual postulación del ex abanderado, Joaquín Lavín, por la Quinta Región Costa.
La bilateral, que se extendió por alrededor de 45 minutos, no fue grata. Molesto y ofuscado, el almirante -que abandonó la Armada en 2001- expuso ante el timonel que a todo evento pretende mantener su escaño, aunque para ello deba competir "por fuera" con Lavín.
La respuesta de Larraín fue que aún no hay nada definido y que, por lo mismo, lo mejor es mantener la calma y no continuar ventilando en público las diferencias sobre esta materia.
APELA A BASES
Ajeno a esta recomendación, Arancibia siguió implacable con la estrategia que se trazó desde que el nombre de Lavín empezó a sonar como su más probable sucesor. El marino (R) está operando desde Valparaíso para que el consejo regional ampliado, que se desarrollará el 19 de mayo en el puerto, sea una especie de proclamación.
Para ello se ha contactado con los alcaldes y aspirantes a jefaturas comunales que deben asistir al cónclave y con quienes trabajará para los comicios de octubre con la condición de que éstos lo apoyen ante la dirigencia nacional. "De cara a la próxima reunión regional que va a existir para ver el tema de los alcaldes voy a pedir ciertas precisiones por parte de la región", puntualizó.
Paralelo a este flanco, Arancibia -que también conversó con el senador Jovino Novoa durante su visita a la sede partidaria- planea continuar con su ataque mediático, cada vez más feroz, al ex alcalde de Santiago, aun cuando ha sido la mesa la que ha ofrecido al ex presidenciable que elija la circunscripción que más le acomode.
De hecho, en el gremialismo hay certeza de que si Lavín opta por el cupo de Arancibia, éste no tendrá más remedio que ceder, en especial porque la llegada del oficial naval al Congreso fue sólo una maniobra del entonces timonel, Pablo Longueira, para bloquear a Sebastián Piñera, una jugada de alto calibre que conllevó la amenaza de Lavín de no fotografiarse ni hacer campaña con los aspirantes de RN en aquella contienda de 2001 si el empresario continuaba en carrera por la cámara alta.
Sin considerar estos antecedentes históricos, Arancibia insistió en que la embestida lavinista es de "mal gusto" y por lo mismo amenazó con un enfrentamiento. "El cupo que yo detento, que tiene nombre y apellido, y estando en el cargo es como de mal gusto que alguien pretenda postular a él sin una conversación previa con el que está sentado en el curul", acusó el legislador.
Para Arancibia, su disputa con Lavín ya es casi "una cosa de tipo personal", ya que denunció que ha sido "violentado" por la actitud del bacheletista-aliancista, al punto de que calificó a su posible oponente como "matón de barrio" y marcó una diferencia respecto del anhelo de llegar al Senado del diputado también gremialista Edmundo Eluchans, cuya candidatura -aseguró- sí sería "legítima".
"Eluchans está dentro de la lógica de aquél que cuando se abrió la ventana entró al espacio y esta otra lógica, que es la del matón de barrio (de Lavín)", concluyó.