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  Casa Boher y Cruzat animan mercado de vinos espumantes

  Casa Boher y Cruzat animan mercado de vinos espumantes

  Los dos son muy buenas champañas argentinas y de alguna manera contagian el sano y elegante hábito trasandino de empinar una fresca copa burbujeante como aperitivo o compañía de almuerzos o cenas de circunstancia.

Domingo 11 de mayo de 2008

Lo bueno hay que imitarlo de donde venga. Y si desde Argentina llega impulso para incorporar el civilizado y culto hábito de emplear el vino espumante como aperitivo, o aun como acompañante de buenas comidas, enhorabuena por ello.

No estamos hablando de Champagne, eso hay que tenerlo claro. Champagne hay uno sólo y es el vino espumante de la región francesa de ese nombre, protegida por una Denominación de Origen Controlada, al norte de París y en la cual se producen de verdad vinos sólo remotamente imitables. Más allá de la reglamentación, y de los acuerdos comerciales y legales internacionales, el Champagne tiene unas reglas muy claras:

Primero, sólo es Champagne el vino espumante producido en la zona de Denominación de Origen. Segundo, la reglamentación establece que el vino debe ser elaborado según el llamado Methode Champenoise, mediante el cual la burbuja, hija de la segunda fermentación, debe producirse dentro de la botella y no fuera de ella. Y, por último, en el Champagne sólo pueden emplearse tres cepajes de uva: la Chardonnay, la Pinot Noir y la Pinot Meunier.

Todo lo demás, incluso otros buenos vinos espumantes producidos en Francia, no tiene derecho a llamarse Champagne y de hecho no es Champagne. Por eso es que los españoles emplean un nombre propio para su espumante, Cava, y los norteamericanos preferentemente el "sparkling wine".

En Chile y Argentina se emplea todavía la expresión Champagne y los más astutos, y probablemente sensatos, champaña. Por eso, y como en los restaurantes y especialmente bares chilenos hay muy poca información acerca de este tema (y de muchos otros) entre los encargados del servicio, es comprensible todavía preguntar al mozo: ¿qué champaña tiene?

Y aun en los mejores lugares enumerarán de un tirón algún verdadero Champagne, un Cava o un buen espumante chileno o argentino.

En el mercado nacional, y especialmente en algunos restaurantes y tiendas especializadas, existen legítimos y muy buenos Champagnes, como Veuve Clicquot, Ruinart, Pol Roger, Moet&Chandon o Taitinger. Pero lo que más se vende son los nacionales: Valdivieso, líder desde hace mucho y que ha mejorado consistentemente su calidad en los últimos años, y Miguel Torres, un muy digno vino con buena parte de Pinot Noir en su mezcla.

Pero los que son sensación en tiendas y restaurantes más sofisticados en los últimos meses son dos muy buenos espumantes argentinos, que responden a una tradición trasandina: al otro lado de la cordillera beben más de un millón de cajas de 12 botellas al año, infinitamente más que en Chile.

Casa Boher, un espumante refinado y complejo, es el primero que ha ingresado al mercado chileno en esta nueva oleada, y su presencia ha tenido un éxito de proporciones. Tres envíos desde Mendoza, su tierra de origen, aunque no excesivos, se han agotado velozmente, y el hecho se explica. La presentación de Casa Boher es muy buena, con una botella decorada Art Nouveau y un bello estuche. Resalta la calidad del Extra Brut (13.890 pesos en La Vinoteca), porque es un vino muy fino, de burbuja persistente y de ricos sabores a levadura muy champañeses. Es bien seco y hay presencia neta de Chardonnay y de Pinot Noir.

El enólogo responsable es Alejandro "Pepe" Martínez Rosell, miembro de la familia fundadora de la bodega en Chacras de Coria, con largo prestigio en el rubro.

Casa Boher ya está presente en restaurantes como Nolita, Ópera, Agua, Puerto Fuy y Happening, y un gesto de refinamiento de estos restaurantes hace que se venda por copas.

Pero la más reciente novedad es Cruzat, producto de la unión del argentino Pedro Rosell y los empresarios chilenos Pedro Grand socio de Viña Montes , Hernán Boher, Fernando Riera y Gastón Cruzat.

Aunque la marca recién se estrena a ambos lados de los Andes, la experiencia de los actores de esta marca es sólida. Pedro Rosell es considerado con justicia una de las manos maestras en lo que a espumantes se refiere en Argentina. Ha sido el responsable técnico de una marca casi mítica, Rosell-Boher, y también profesor destacado en la formación de profesionales del ámbito del espumante. Rosell fue reclutado por Grand hace cuatro años, y el emprendimiento fructificó finalmente con una marca de la cual también su primer embarque está agotado.

Champaña Cruzat debuta en tres estilos: el Brut, el Nature y el Rosé, los tres apelando a un carácter seco, privilegiando el gusto a frutas y la larga crianza en botella. Se trata de espumantes cuidados, de muy buena calidad y que sin duda son un aporte en la escena local.

Los espumantes Cruzat son distribuidos por El Mundo del Vino a un precio de entre 8.900 y 10.900 pesos. LND

 

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