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  "Parezco más numerario que punk"

  "Parezco más numerario que punk"

  Está relegado a una esquina del set de "Gigantes con Vivi" tratando de meter su cuchara. Pablo Zúñiga, el periodista de las notas "raras" de programas del 13, ahora está de estelar. Pero esa es una parte: Zúñiga, aparte de ser uno de los nuevos punks televisivos con pinta de niño bien, es corresponsal de la BBC en Chile y tiene productora, empresa y seriedad. Esta es su doble historia de periodista cómico y de periodista de terno y corbata.

Domingo 11 de mayo de 2008

Sentado en la sala de clases, al niño Pablo Zúñiga le preocupaba una sola cosa: volver a casa con los zapatos igual de lustrados que como habían llegado. Mientras sus compañeros volvían hechos una mugre, él regresaba ordenado, peinadito y limpio a la casa de sus papás. Pablo Zúñiga, el periodista que empezó grabando la nota diferente para "Pantalla abierta" en Canal 13 y se quedó haciendo notas divertidas en varios programas más, el hombre que ha hecho más de 40 comerciales de televisión, el guionista de "Canal 12", un programa que saldrá a mediados de este año en el 13 y que se ríe de la tele, del propio Canal 13 y de los reality.

El antagonista de Vivi Kreutzberger en el estelar de los sábados era un niño foto. Tranquilo, malo para la gimnasia. Hasta que en la adolescencia sufrió una mutación.

Descubrió su talento a la hora de disertar frente a su curso. Ahí, cuando abría la boca con total seriedad, sus compañeros se mataban de la risa. Había algo en él que causaba gracia y pronto Pablo empezó a nutrir esa veta leyendo, viendo teatro de lo absurdo, escribiendo historias "raras", como la de un hombre que de un día para otro amanece con dos potos.

"Después llegaba a la conclusión de que se puede vivir bien con dos potos y la gente rara es la que tiene uno. Como notarás, tenía bastante tiempo para el ocio".

Entonces a Zúñiga se le metió una idea en la cabeza: "Comunicar, pero no ocupando los códigos correctos del periodismo. Por ejemplo, si en esta entrevista tú me pegas una cachetada porque contesté mal, no corresponde. Pero, ¿y si las entrevistas fueran así?". La idea le rondaba, pero no la concretó de inmediato. Estudió tres años de ingeniería comercial, pero renunció y se cambió a periodismo. Su misión: "Entender la norma para redactar la antinorma".

Así, en segundo año e hinchando, se consiguió el trabajo más formal y correcto que encontró. Hasta hoy Pablo Zúñiga es corresponsal de la BBC de Londres en Chile. Sí, tal cual. "Por la radio de la BBC me di cuenta de que les gustaban mucho las cosas autóctonas. Entonces grabé una nota con mapuches en el paseo Ahumada y mandé el casete a Londres. No me pescaron nada. Pero al tiempo me llamaron diciéndome que querían usarla. Ahí empecé a hacer notas chiquititas. Hasta que el '98 arrestaron a Pinochet en Londres y me contrataron. Fui el primero que entrevisté a Hernán Felipe Errázuriz y a Fernando Barros, del grupo de abogados defensores. Viajé al Polo Sur, a las Malvinas, como corresponsal".

¿Y dónde quedó entonces la antinorma?

Bueno, mientras, en la universidad se hacían festivales. Y para uno de ellos invitaron a Fresco y Natural después del Postre, y después de ellos me tiraron a mí al escenario. Entré con una actitud muy fome, como Felo. Y con un discurso así: "Bueno, espero que lo pasemos muy bien esta noche. Quiero que me apoyen porque el daño que me pueden causar es importante". La gente empezó a reírse y reírse. Me invitaron cuatro años seguidos al festival para actuar y hacer ridiculeces. Y mientras hacía lo de la BBC, que era la mejor escuela para aprender el código más clásico y correcto.

¿Pero te entretenía esa formalidad?

Sí. Es serio, pero es entretenido. Además ves que tu humilde nota sale al mundo y ves a Chile ahí. Chile tergiversado, con harto guanaco tirando agua, harta Gladys Marín y harta protesta, pero lo ves al fin. Asumí tanto el periodismo, que para donde fuera llevaba mi notebook y mi micrófono. El 2005, cuando me casé, me fui a Cancún de luna de miel y justo me tocó el huracán Emily. Despaché para la BBC desde mi luna de miel.

¿Y cómo llegaste a la tele abierta?

Es que soy inquieto. Y el 2003 un profesor que trabaja en el canal me dijo que había un casting para hacer una notita semanal, humilde, para "Pantalla abierta". Ahí partí en Canal 13; también estuve en "Amenaza real", "Acoso textual" y ahora salió la oportunidad de ser pivote de la Vivi.

Entremedio te hemos visto en un montón de comerciales.

Sí, he hecho más de 40. Partí el 2004 y fue porque un día con el amigo con quien formé una agencia de ideas llamada Parco donde proponemos ideas raras para comerciales y notas para televisión grabamos una nota sobre el mundo del casting. Llegamos a uno para Pepsi, y la que organizaba me dijo: "Para que te quede más divertida la nota, ¿por qué no hacís tú el casting?". Y quedé. "No, si eso fue una humorada", les dije. Pero al final lo hice. Lo tomé como algo anecdótico. Pero ahí me vio un director, le gusté y empezaron a llamarme para otro, otro y otro.

Lo curioso es que en los comerciales te interpretas a ti mismo.

Sí, eso es lo que les da risa: como soy yo, la ironía, algo de humor inglés, aunque yo no creo que haya nada de eso.

ALTERADOR DE LA REALIDAD

¿Cómo defines lo que haces? ¿Periodismo cómico?

Periodismo malo, diría yo. No. En realidad es una alteración de la realidad. Me gusta jugar con eso. Por ejemplo, en "Amenaza real" inventamos la "Amenaza urbana", en la que le preguntábamos a la gente qué opinión tenía de un famoso. Y el famoso estaba atrás. La gente decía: "Pamela Díaz vale hongo, es una picante". Yo les preguntaba: "¿Y usted se lo diría?". Obvio, decían envalentonados. Pero cuando se encontraban con el personaje cambiaban el discurso: "Es más bonita en persona, se ve que no es pesada". Unos pensaban que eso estaba galleteado, pero no era así. La gente cambia el discurso. Esa alteración de la realidad me da risa. Mutar sin mentir.

¿Por qué es válido mostrar realidad con códigos de humor, según tú?

Porque es lo que me sale mejor, me atraen esas rarezas y he encontrado un canal donde transmitirlas. Hablo no de risa en la boca, sino de risa interior. Creo que es más divertido que la resbalada con la cáscara de plátano.

¿Cómo te caen las etiquetas de irónico, irreverente, el periodista diferente?

Es que no soy tan extremo. Sólo me gusta alterar la realidad. No me considero irreverente.

¿Y te encuentras divertido?

No, me encuentro más bien fome. No me encuentro cómico. De hecho, no le encuentro sentido a esta entrevista y se queda serio, mirándome fijo.

¿Qué te hace reír a ti?

La rareza humana: las muecas, la gente que va en la calle hablando sola, la gente que se arregla el cuello de la corbata y estira la pera para adelante. O la gente que se rasca el ojo, pero abre la boca. También los que caminan pisando las líneas de la baldosas, los personajes absurdos. Avello me hace reír.

¿Viste que dijeron que eres el Avello gracioso?

Sí, pero hay opiniones encontradas.

¿Pero tienes similitudes con Avello?

Puede ser, pero no es una copia porque siempre he sido así. De hecho, cuando nos juntamos con Avello se genera una cosa divertida, nos seguimos el juego. Y, además, los dos somos así. No hay personajes.

¿Y qué te diferencia de él?

Avello no tiene filtro. Se va en contra del Vaticano y después cacha que está en Canal 13. Lo hace al revés. Él es más atrevido, es un punk. En mi caso, la gente ve que soy relativamente parco, aunque internamente estoy dándole vueltas a cosas más raras. Pero externamente parezco más numerario que punk.

PROTAGONISTA DE LA FAMA

Te había visto harto en pantalla, ¿pero con este rol más protagónico en "Gigantes con Vivi" estás en tu peak?

Honestamente creo que no. La tele no me quita el sueño porque estoy bien ocupado en el día. Hago lo de "Gigantes con Vivi", pero después voy a Parco o me tengo que ir a Chaitén por la BBC. Igualmente estar en una esquina en el programa me genera una presión grande: me da miedo terminar con el síndrome Mandolino. Es distinto estar sentado al lado de la Vivi asintiendo que diciéndole: "Vivi, cortemos el cordón umbilical con Mario Kreutzberger y lancémonos solos". Estoy contento, pero no es lo que estaba esperando. No me voy a complicar si mañana me dicen: "Pablo, te toca la encuesta callejera".

¿Qué relación familiar hay entre este personaje y la Vivi?

La Vivi es la tía rica rica en los dos sentidos que me da mi opción, pero yo la embarro y tengo que recular. Es mi tía proveedora, pese a que todavía no he llegado a pedirle plata. Por eso quisiera aprovechar esta oportunidad para decirle que estoy pasando por un problema económico y me gustaría que ella se metiera la mano al bolsillo y me colaborara. Ese sería mi mensaje.

Los comentarios sobre tu participación en el programa han sido buenos. Te han dicho hasta "descubrimiento". ¿Qué te pasa con eso?

Bueno, mi familia tiene buen acceso a internet y están aportando. No, en realidad las opiniones se agradecen, pero también me gusta que me pifien. Que me digan que soy bueno no me hace bueno. Me gusta jugar con eso de: "¿Quiere ver una nota interesante y divertida? Bueno, cambie de canal porque lo mío es bastante discreto". Esas opiniones no me distraen. Ahora me pasa que hay gente que me pide autógrafos y yo les digo que están gastando tinta. Con 15 míos les dan uno de Cristián Sánchez.

¿Y por qué no les haces la mosquita nomás?

Porque me da pena que estén afuera, me ven y dicen: "Mira, el de Disfruta". Entonces les digo que mejor apuesten por un gallo más potente para que justifiquen la venida al canal.

Ya, pero alguna gracia tendrás, pues. ¿Cuál es tu diferencia?

La mezcla de esta seriedad que planteo con el contraste de lo que estoy presentando. Pero no me trato de hacer el chistoso, no busco la vanagloria, la buena toma. En "Acoso textual" yo iba con mi propia ropita y mis compañeros iban con tres, cuatro trajes. Creo que no hay tiempo para eso. Por ejemplo, me llama mucho la atención el look de los periodistas de farándula: van con las zapatillas más taquillas, los lentes más top, el peinado más heavy y opacan al entrevistado. Entonces, cuando miras de lejos, no sabís quién es quién. En ese sentido, soy un anticódigo. Hasta en la playa, para el Festival de Viña, hacía las notas de terno, que es casi perno. Mi diferencia es ésa, pero ninguna más. LND

 

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