
Domingo 11 de mayo de 2008
Tiene 23 años, es la rubia más exquisita del cine actual y se convirtió en la nueva musa de Woody Allen. Ahora además canta y, por si fuera poco, lo hace espectacular. Pocos imaginamos que ese verano boreal que se subió al escenario del Festival Coachella, para cantar "Taste Like Honey" junto a The Jesus and Mary Chain, iba a ser el germen de algo mayor. Pero acá tenemos a Scarlett Johansson, a días de editar un disco que promete ser la revelación del año y desafiando el mito de que la perfección no existe.
Otras divas también han cambiado la pantalla por el micrófono, aunque sólo por momentos. Lo hicieron Marilyn Monroe, Catherine Deneuve y Milla Jovovich, por nombrar algunas. Pero tal vez, ninguna de ellas lo hizo como la protagonista de Perdidos en Tokio y Match Point. Quizás, la clave está en que Johansson se supo rodear de un equipo de colaboradores de lujo. Nueve de las once canciones de su álbum debut, "Anywhere I Lay My Head", son versiones de ese borracho romántico que es Tom Waits. Quien produce es Tunde Adebimpe, el líder de TV On The Radio, una de las bandas más interesantes del avant pop actual. Y la guinda de este pastel la pone David Bowie, quien acompaña a Scarlett en dos canciones y sin restarle protagonismo: ese "Falling Down" que cantan a dúo es ya una de las canciones del año, en especial por el extraño acompañamiento de ese banjo que la recorre de comienzo a fin. Sobre todo el disco que se edita este 20 de mayo, pero que ya circula por la red planea un aire fantasmal y ensoñador que remite a los mejores tiempos del sello 4AD. Incluso, su voz recuerda a la de Liz Fraser, la sirena de los entrañables Cocteau Twins. Si todas las rubias cantarán igual
Puedes oír algunos adelantos de su disco en www.myspace.com/scarlettalbum