Inicio » Vida y Estilo

  "Esto no resuelve el problema de equidad"

  "Esto no resuelve el problema de equidad"

  La Presidenta Bachelet recibió el martes el informe del Consejo de Equidad, documento que incluye algunas iniciativas, pero no logró consensos en torno a las relaciones laborales, el más relevante de los temas. Aquí, el economista que dirigió el grupo de trabajo explica la razón de las discrepancias en esta materia y, sobre todo, en la negociación colectiva.

Domingo 11 de mayo de 2008

Hace rato que Patricio Meller no ponía un pie en su oficina del barrio República. Al menos desde que asumió la presidencia del Consejo de Trabajo y Equidad, en agosto pasado. Ahora que la Presidenta Bachelet ya tiene en sus manos el informe final, el economista del Cieplan se ve más tranquilo y relajado en su despacho de siempre, donde da la impresión de que un cualquier momento podría desaparecer entre la infinidad de libros, revistas, documentos y papers que acumula. Sin exagerar, son miles de textos, todos de economía y la mayoría en inglés.

Con más tiempo para volver a sus lecturas y también a las clases, cuenta que el miércoles retomó su rol de profesor, aunque sólo por tres horas, y estaba feliz. Reconoce asimismo que los últimos meses, mientras se afinaban las propuestas, fueron extremadamente tensos. Pero Meller siempre estuvo consciente de la magnitud del trabajo que le encomendó Bachelet, y por eso la primera vez rechazó el ofrecimiento. Finalmente aceptó y fue el último de los 48 consejeros en integrarse. "Hoy estoy satisfecho, sobre todo porque el paquete de medidas es contundente y sustantivo. Es algo que a la gente le va a tomar tiempo asimilar, inclusive a nosotros".

¿A cuál de todas las propuestas le tiene más cariño?

No te lo voy a decir, pero es una que planteé junto a otra persona. Prefiero darles mérito a todas.

Y a su juicio, ¿cuáles son las propuestas más relevantes?

La primera es el subsidio al ingreso laboral, porque abarca al 20% más pobre de la población, más de tres millones de personas de bajos ingresos, y porque en el total de recursos es la más cara de todas. La segunda es la vuelta que le damos al concepto de capacitación, porque beneficiaría a los cinco millones de trabajadores. Y la tercera es el premio a los talentos escolares. Aquí lo que está implícito es la forma de focalizar al revés, excluyendo a los que no lo necesitan. Es decir, quedan fuera los colegios particulares pagados. Es selectivo, pero masivo.

Con planteamientos como éstos, ¿habrá avances notorios en materia de equidad?

Digamos las cosas como son. Esta propuesta no resuelve el problema de equidad en Chile. Eso hay que tenerlo reclaro. Esto es un primer paso en la dirección correcta y hay que seguir moviéndose así.

Sin embargo, es llamativo que las propuestas más relevantes no coincidan con los temas que gatillaron la creación del consejo, que eran el salario ético y el fortalecimiento de la negociación colectiva.

Las tres propuestas que mencioné fueron unánimes. Y a la demanda de un salario ético respondemos con el subsidio al ingreso laboral. Es otra forma de lograr el objetivo de fondo que perseguía monseñor Goic cuando tiró el salario ético de 250 mil pesos. Y lo que proponemos es más eficiente, menos caro y mucho menos perturbador para el mercado de trabajo. Lo que está de por medio es que la mejor política social es que la gente trabaje. Eso es válido aquí y en la quebrada del ají.

¿Y que pasó con la negociación colectiva? El domingo pasado, en LND, monseñor Goic sostenía que si no se fortalecía la negociación colectiva era imposible tener mayor equidad.

Ante eso tengo varias respuestas. Nos están pidiendo al consejo que resolvamos en siete meses lo que el sistema político, los dirigentes empresariales y sindicales no han resuelto en 18 años.

Pero ustedes eran el panel de expertos.

Eso no importa. ¿Por qué en 18 años no lo resolvieron? Por algo será. Pero en estos siete meses sí logramos definir cuál es la cancha en la que se acotan los distintos temas dentro de la negociación colectiva, y los discutimos como nunca se ha discutido algo en este país: de forma abierta, directa y con posiciones muy encontradas. Acá se dieron todo el tiempo dos posturas extremas, la sindical y la empresarial. Cada uno vio las cosas desde su ángulo y no quiso verlas desde otro y ceder.

¿Y la otra respuesta?

Es la viabilidad política de que nosotros, los técnicos, propongamos algo a quienes tienen que cortar el queque. Ese es el problema de fondo. Todo esto requiere una transacción política mayor, en la cual entran el Gobierno, el Parlamento y también los dirigentes sindicales y los empresariales. Ese es el pastel. ¿Cuál es la representatividad que tenemos nosotros para imponer una solución consensuada entre los actores principales? ¿Cuál era la viabilidad política de esto? Cero. Por eso, lo que hicimos es clarificar y decir "este es el puzzle: ármenlo".

¿Había muchas expectativas en lo que podrían haber propuesto en materia laboral?

Sí y no. Había otra cosa que es distinta y es que el tema de equidad no pasa sólo por la negociación colectiva. Porque puedes hacer propuestas como las que señalábamos al comienzo y que no tienen nada que ver con ese punto. En el debate se planteó la falta de diálogo y confianza al interior de la empresa, porque estamos anclados en desconfianzas mutuas y ya es hora de que eso se vaya superando. Para eso se necesita gente con otra visión, personas enfocadas al siglo XXI, no mirando hacia atrás. A lo mejor hay que cambiar los interlocutores, modernizarlos. O sea No, prefiero no decirlo, porque puede ser muy ofensivo.

¿Qué iba a decir?

Hoy, para escribir una carta, ¿usarías una máquina de escribir? No, utilizas un notebook.

Usted cree que ya es hora de cambiar a los dirigentes.

De eso estoy hablando. De nuevas generaciones de líderes por los tres lados. Que entren los jóvenes, de 29 años para abajo, porque ven el país de una forma muy distinta y el futuro es el país de ellos. Eso se tiene que ir dando, sobre todo en la política.

¿Cuánto cuesta el paquete de propuestas que plantearon?

Esa no es una pregunta correcta. Primero hay que saber cuántas de estas propuestas se van a implementar y en qué período del tiempo. Con esa respuesta, yo lo puedo cuantificar. Nosotros nos podríamos haber ido al chancho y haber hecho propuestas con un costo impresionante. Pero en el consejo había varios economistas macro que cachan de restricciones presupuestarias y, en ese sentido, el monto no es irresponsable. Si quieres una cifra te digo que la magnitud es del 0,5% del PIB a través del tiempo. Por ejemplo, si esas medidas se implementaran hoy, costarían 800 millones de dólares.

En el debate, a algunos consejeros les pareció descabellado que casi todas las propuestas fueran financiadas por el Estado y en sólo un par se les diga a los empresarios se metan la mano al bolsillo.

Cuando le entregamos a la Presidenta un preinforme para ver en qué dirección iban las propuestas, y luego de una exposición de una hora en la que habíamos varios economistas, nos dice: "Qué extraño. No ha salido de sus labios la palabra competitividad". Dije "chuta". Ella va a una cuestión que es central, porque no sacamos nada en generar empleo en empresas que quiebran. Tienen que ser competitivas. Eso es lo que está detrás. Si planteamos que el fisco ponga los recursos es porque creemos que lo central es generar empleo. Con ese empleo se están poniendo los empresarios. LND

 

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.