
Domingo 11 de mayo de 2008
Ronald Wood fue asesinado por un militar en el puente Loreto el 20 de mayo de 1986. De Tatiana Fariña, en cambio, aún no sabemos qué fue realmente lo que pasó ese 14 de mayo de 1985 cuando estalló la bomba que portaba o que la obligaron a llevar.
Sólo los hermanos de Ronald tienen certeza de cómo murió, pero todos comparten la rabia de muchos: nunca recibieron justicia.
Los amigos de Tatiana la recordarán este 14 de mayo, a las 19 horas, en un acto en el campus Juan Gómez Millas (Ignacio Carrera Pinto 1045), y los de Ronald, en la Utem, el 20 de mayo.
Tatiana era la hija del medio de los cinco del matrimonio de María Concha y Raúl Fariña: Roxana, Raúl, Tatiana, Victoria y Benicia.
"Era muy estudiosa y siempre se esforzaba por ser la mejor alumna. Participó en un campeonato de ortografía y yo le dictaba palabras difíciles. Se demoraba horas en el baño, mi mamá la retaba, pero siempre se arreglaba mucho, se ponía los ondulines, participó en desfiles de moda, en actos de beneficencia, actuaba de Chavo del 8, recitaba, era excelente declamando, súper buena lectora y mañosa", recuerda Victoria, que tenía 13 años cuando Tati murió.
Ella la molestaba: "Cuando empezó a pololear siempre me sentaba en el medio de ella y su pololo, y me decía: 'Córrete, cuando tú tengas 15 años, yo también te voy a molestar y no te voy a dejar pololear tranquila'. Eso no lo alcanzamos a vivir".
En 1984 el mismo año en que Raúl fue detenido , Tati entró a sociología en la U. Días antes del 14 de mayo de 1985 informó a sus compañeros que tenía problemas de seguridad. Sus padres viajaron a Santiago al saber que estaba desaparecida y entonces se supo la explosión en la Municipalidad de Lo Prado, donde murieron la funcionaria Susana Sánchez Espinoza y una persona no identificada.
Los estudiantes de la U exigieron un ministro en visita para saber qué pasó con la joven. Se nombró a Humberto Espejo y tras llamar a declarar a muchas personas y de solicitar al profesor de odontología legal Luis Ciocca que investigara las piezas dentales halladas, concluyó que era ella y sobreseyó la causa temporalmente.
"Nos citó a mí y a mi hermana, que tenía 11 años, a reconocer parte del maxilar inferior de la Tati", relata Victoria sin entender aún por qué fueron sometidas a semejante escena.
En esos cinco meses, los padres no perdieron la esperanza, pero tras 23 años, sin la convicción sobre lo ocurrido, están cansados y los intentos de Victoria por reabrir el caso cedieron ante el dolor de revivir la historia.
El '91, un ex agente de la CNI afirmó que Tatiana fue detenida y que la mataron con la bomba para hacerla pasar por terrorista (tal como había ocurrido el '84 con María Loreto Castillo). A la familia le llegó una grabación con ese relato, pero la Comisión Rettig no se pudo formar convicción sobre los hechos.
Un ex miembro del FPMR dijo que "es mejor quedarse con la versión que se conoce". En su libro "Una larga cola de acero", Ricardo Palma, el prófugo acusado del homicidio del senador de la UDI Jaime Guzmán, relata que una de las tormentas que recorría a "Óscar" era la muerte de Tatiana. Según él, la joven falleció al retrasar el mecanismo de reloj de un artefacto explosivo que iban a instalar.
"La data de muerte de la Tati es de las 10 de la mañana y la explosión fue a las 12. Se encontró su cédula de identidad y un dedo, un mes más tarde, en la municipalidad. El cuerpo fue levantado por agentes de la CNI, sin presencia ni orden de un juez", subraya Victoria.
Más allá de todo, para la familia hoy lo importante es el "orgullo que Tati se haya comprometido a ese punto, porque ella es una de los imprescindibles".
CON LAS PIERNAS AFUERA
El 20 de mayo de 1986, Ronald Wood era uno de los miles de universitarios que protestaban contra Pinochet. Los militares custodiaban la ciudad y pasadas las 18 horas cerraban el paso del puente Loreto hacia el centro.
Unas 300 personas intentaban cruzar en busca de locomoción, cuando la patrulla uniformada del Regimiento Buin disparó al aire. Sólo quedaron en el puente unas 30 personas que alzaron sus brazos y cantaron la "Canción de la Alegría". Ronald, con su metro 93 de estatura, sobresalía. Dos municiones perforaron su cabeza y una tercera su mano. Los militares arrastraron su cuerpo y lo escondieron tras su camión. Dos carabineros en moto se quedaron custodiando, hasta que un arquitecto que pasaba por el lugar los increpó y les dijo que él se hacía responsable del joven que se desangraba. Como pudo, lo subió a su escarabajo (las piernas de Ronald salían por la ventana del pequeño vehículo) y lo trasladó a la Posta Central. Luego fue llevado al Instituto de Neurocirugía, donde falleció el 23 de mayo.
El estudiante era el penúltimo de seis hermanos. Su hermana Wanda estudiaba agronomía en la Chile, tenía entones 21 años y Ronald era su regalón. Recuerda que estaba sobre la carroza de su hermano y que Eduardo, el mayor, estaba dentro, cuando los carabineros (como solían hacer en esos años) secuestraron el vehículo a dos cuadras de la iglesia de Don Bosco, hasta donde habían llegado unas tres mil personas para el cortejo fúnebre.
Por cinco años, junto a Eduardo, hicieron cuanto se les ocurrió para buscar justicia. No tiene en cuenta las veces que la detuvieron, ni las golpizas que él recibió. Sí subraya que la familia tiene una herida abierta que en los noventa se duplicó, cuando Eduardo no resistió y se suicidó.
Ella presentó la querella 103 contra Pinochet que permitió que el homicidio fuera calificado de lesa humanidad, impidiendo su cierre definitivo.
Está convencida de que "el capitán que disparó está identificado por la institución", como lo afirmó un conscripto en confesión ante un sacerdote, pero en la Fiscalía Militar sobreseyeron el caso porque las nóminas de los militares del día del homicidio fueron quemadas.
El 2006, como familia, entregaron una carta en La Moneda, solicitando la intervención de Michelle Bachelet para esclarecer los hechos y que se radicaran en la justicia civil. "Aún no tenemos respuesta", se queja.
"¿Cómo no hay un militar más valiente que se atreva a dar el nombre del asesino?", se pregunta, y agrega: "Yo siempre había creído en el valor de la justicia, pero con esto se me derrumbó la justicia como institución, existe sólo para algunos, pero para el común no. Nosotros fuimos heridos de muerte con esto, mis padres nunca han podido reinsertarse bien. Nunca se logró nada". LND