
Domingo 11 de mayo de 2008
Probablemente, Jaime Ravinet sea uno de los pocos políticos que, en ocasiones, todavía se refiere a la Presidenta Bachelet como, simplemente, Michelle. Este detalle es una muestra de la libertad con que se mueve Ravinet, la que es vista como independencia por algunos y como "falta de apego concertacionista" por otros. El ex alcalde, con esa soltura y seguridad que le da una solvencia económica que le permite entrar y salir de la política libremente, confiesa estar entre los "laguistas" de la Concertación, y no le preocupa sacar ronchas haciendo una detallada lista de los errores del Gobierno.
Más allá de su descarnado análisis, Ravinet tiene hoy puestas sus energías en volver a la emblemática Municipalidad de Santiago. Es más, en la entrada de su oficina en la torre del Hotel Marriott hay un cuadro de la sede de la municipalidad, vista desde la Plaza de Armas. "Esta pintura me ha acompañado en mi paso por los ministerios y en todas mis oficinas", relata orgulloso, mientras adelanta que uno de los proyectos estrella de su gestión será la remodelación del sector sur de Santiago y la transformación de la orilla del Zanjón de la Aguada, proyecto que ya está en marcha, en una gran área verde. "Será el Parque de los Reyes de Santiago sur", afirma, sin preocuparse de que todavía no ha sido nominado como candidato de su partido y que para ello aún tiene que enfrentar una dura disputa con Ximena Rincón, considerada la candidata favorita de la directiva DC y miembro del círculo de hierro de Soledad Alvear.
¿Por qué quiere volver a un cargo que ya tuvo por casi 11 años?
Mi sueño es ser el alcalde del bicentenario. Como ministro del Presidente Lagos fui el encargado de más de 250 proyectos del bicentenario, pero lamentablemente esta administración le ha dado muy poca importancia a esa fecha. Si el Gobierno no le da la relevancia que se merece la conmemoración de los 200 años de Chile, se la daré yo desde la Municipalidad de Santiago.
En la propia DC se le critica por no respetar la institucionalidad partidaria y por haber lanzado su candidatura fuera de todos los plazos.
Toda esa chimuchina es bastante irrelevante. Además, yo no soy experto en reglamentos. En todo caso, la DC acordó que en las comunas grandes es el consejo del partido el que designa al candidato, y no es relevante la inscripción previa. Pero yo me someteré a las decisiones del partido.
Se ha hablado de definir al candidato por Santiago a través de una encuesta o de una primaria. ¿Con qué mecanismo se siente usted más cómodo?
Yo preferiría una primaria, porque ya tengo el apoyo de la dirigencia de la DC en Santiago. En septiembre de 2007 ellos me pidieron ser candidato; es más, mi postulación nació justamente ahí, en las bases.
¿La dirigencia del partido a nivel nacional lo apoya con ese mismo entusiasmo? Al parecer, la mesa del PDC ve con mejores ojos la candidatura de Ximena Rincón, vicepresidenta del partido.
Eso es problema de ellos. Yo no opino.
¿Cómo ha tomado la directiva el anuncio de su candidatura?
Ha sido de dulce y de agraz. Hay integrantes de la mesa que claramente están conmigo.
¿Como quiénes?
No quiero dar nombres para no generar problemas, pero hay varios.
¿La candidatura de Ximena Rincón significa algún tipo de amenaza para usted?
Yo le tengo mucho aprecio y es una dirigenta muy promisoria. Creo que Ximena sería una excelente candidata en otra comuna o a parlamentaria el próximo año.
¿Se sintió aliviado cuando Lavín anunció que no competiría por Santiago? Según las encuestas, él le ganaba.
Desde el punto de vista estrictamente electoral, obviamente que con la competencia sin Joaquín Lavín es, en teoría, más fácil. Sin embargo, una competencia con él hubiera sido mucho más desafiante y estimulante ríe . Con Lavín tenemos una muy buena relación humana, pero visiones distintas sobre lo que hay que hacer en Santiago.
¿Reconoce que hoy el escenario electoral es más difícil para usted que cuando fue alcalde? Hay consenso en que Raúl Alcaíno ha hecho una buena gestión y la disputa entre la Alianza y la Concertación es cada vez más estrecha.
No cabe la menor duda de eso y una de las razones que me mueve a ser candidato es que la Concertación está pasando por una crisis muy profunda, y su respaldo popular ha disminuido mucho. Este escenario desfavorable se agrava con los errores y desórdenes del Gobierno.
contradicciones idiotas
¿Mejoró la gestión con la llegada de Edmundo Pérez Yoma a Interior?Yo sigo siendo muy crítico. Si bien tuve una esperanza enorme con la llegada de gente de gran calidad, como Pérez Yoma, Sergio Bitar y Francisco Vidal, todo equipo requiere respaldo y guía, y en estos meses se han producido contradicciones idiotas. El ejemplo más evidente es el de la ex ministra Yasna Provoste: por no haber sacado al seremi Traverso, toda la agenda positiva anunciada por el nuevo gabinete se perdió. Ése es un autogol del Gobierno. Además, ha habido ineptitudes como lo sucedido en Curepto y en el Registro Civil, y una tremenda debilidad al manejar la violencia de los subcontratistas de Codelco. Esto último es especialmente grave, ya que afecta nuestra imagen internacional y desarrollo económico. Estas situaciones me han dejado profundamente desconcertado; si bien tenemos una muy buena selección de ministros, éstos no están suficientemente empoderados ni parecen tener las metas claras que les permitan hacer una buena gestión.
Usted dice que el problema del Gobierno es el liderazgo de la Presidenta Bachelet
Y, además, el hacer cumplir la ley y exigir eficiencia. En síntesis, no hacerse autogoles. El problema en Educación fue, claramente, un disparo en el pie. El señor Traverso debería haber salido del Gobierno en febrero, y cuando la Presidenta le anuncia a la ministra Provoste que Traverso no se iba, ella debería haber dicho "entonces me voy yo". Si se hubieran hecho las cosas así, estaríamos en otra. Hoy yo simplemente espero que este Gobierno lo haga lo mejor posible en lo que le queda de mandato.
¿Tiene esperanzas?
Tengo la fe del carbonero, esa nunca la pierdo. Lo importante es que este Gobierno tiene ahora en su equipo a jugadores titulares y no mayoritariamente a reservas, como cuando empezó. En este contexto las elecciones municipales son muy importantes; sólo si nos va bien ahí podremos proyectar un quinto Gobierno de la Concertación.
Usted cuestiona el tipo de liderazgo presidencial. ¿Cree que la Concertación debe hacerse una autocrítica en la forma en que se eligió a Bachelet como candidata?
Yo no quiero centrarme en criticar a la Presidenta, pero sin duda que en el futuro tenemos que ser más cuidadosos en la forma en que elegimos a nuestros candidatos. Ya no pueden ser sólo estrellas en las encuestas; también deben tener la experiencia, preparación y capacidad para ejercer bien el cargo.
¿Cree que los problemas de Bachelet han influido en que la candidatura de Soledad Alvear baje en la encuestas?
Yo considero que Soledad sí tiene la preparación y lo ha hecho bien en los cargos que ha desempeñado. Tiene una experiencia más variada. Pareciera que hoy el tema de género se está castigando en las encuestas. Pero ése no ha sido el único elemento que explica esta baja; además está el hecho de que la conducción del partido no ha sido buena. La salida de Adolfo Zaldívar se pudo haber evitado, o generado condiciones para frenar el nuevo éxodo de varios dirigentes anunciado para estos días. La conducción de Alvear ha sido muy excluyente y no ha tenido la amplitud necesaria. Yo sigo creyendo que, tanto para el partido como para Soledad, no era bueno que ella siguiera a la cabeza de la DC.
¿Usted se ha sentido excluido de la actual conducción?
La verdad es que yo he sido más bien lejano a esta directiva, aunque eso no me afecta porque soy un militante muy independiente.
LA DC Y LA PRESIDENCIAL 2009
¿Qué debería hacer ahora Alvear para potenciar su candidatura? Se la critica por no dar su opinión en temas como el caso EFE y en la polémica por el acto en Quilicura.Mi ideal de liderazgo presidencial es alguien que conduce, propone, se la juega y se arriesga. No la persona que mira las encuestas para definir qué decir o cómo vestirse. Hay otras formas de liderazgo más acogedor y blando, como el de Michelle, el de Lavín e incluso el de Soledad. Ese estilo no me gusta: yo prefiero el liderazgo de Ricardo Lagos, él es un verdadero estadista. También me agrada el estilo de Eduardo Frei, especialmente desde que es senador, porque ha marcado pauta.
Entonces, frente al abanico de precandidatos presidenciales, quien más lo identifica es Ricardo Lagos.
Evidentemente.
¿Hay muchos en la DC que piensan lo mismo?
No lo sé, lo que yo siento es que el país anda mejor con ese tipo de liderazgo. A mí me gusta el líder que manda, no el que va a la zaga de lo que la gente quiere.
¿Es efectivo que usted está entre los concertacionistas que están impulsando la candidatura presidencial de Ricardo Lagos?
Ciertamente que estoy entre los laguistas de la Concertación, pero no soy parte de su círculo más cercano.
¿Qué opina frente al argumento de muchos DC de que el partido no resiste el pasar un tercer período sin un Presidente de sus filas?
No creo en esas visiones catastrofistas, porque eso significaría que la DC desaparecería si fuera oposición. Incluso el estar fuera del Gobierno permitiría reordenarse, pensar hacia dónde vamos y acercarnos a las bases. No creo que la DC necesariamente tenga que tener candidato presidencial, ni mucho menos que debamos seguir en el Gobierno para subsistir.
¿A la DC le haría bien no estar en el Gobierno?
Esto lo estoy planteando como una reflexión. Si la Concertación perdiera la presidencial sería malo para Chile, de eso no tengo dudas. Sin embargo, pensando únicamente en lo que le conviene a la DC, el que sus militantes vuelvan al mundo social le podría hacer muy bien.
En su partido se está discutiendo si se proclama la candidatura de Soledad Alvear antes o después de las municipales. ¿Qué sería lo más conveniente?
Eso es absolutamente irrelevante, porque en la municipal la gente vota por el mejor candidato a alcalde y no por un abanderado presidencial. Esta elección es bastante local.
¿Siente que la actual directiva no ha sido lo suficientemente crítica del Gobierno?
Me gustan más los liderazgos marcados y propositivos.
¿Teme que sus cuestionamientos hagan que en La Moneda se mire con resquemor su candidatura a alcalde?
La verdad es que no tengo idea. Y si gano, será por el apoyo de la gente y no por la influencia de un Gobierno. Yo voy a integrar a todos los sectores en mi gestión, y si ese estilo no gusta, que no me lleven de candidato.
Usted nunca ha ocultado sus ganas de ser Presidente. Si le va bien en la municipal, ¿cree que podría posicionarse como presidenciable?
No. Alrededor de 2003 ó 2004 me di cuenta de que eso no sería posible y desistí de esa aspiración.
¿Le frustró aceptar eso?
Para nada. Nunca he sentido que el destino de Chile pase necesariamente por mis hombros. LND