
Lunes 12 de mayo de 2008
Hace un par de años en el Reino Unido, Vincent Marks, profesor de la Universidad de Surrey, afirmó que la comida chatarra no existía. Su tesis contenida en el libro "Nación en pánico: desvelando los mitos sobre comida y salud", del cual es coautor, levantó polvareda, porque hasta ese minuto se culpaba a la comida rápida del aumento de la obesidad.
Sin embargo, el académico sostiene que lo que existe en verdad son las dietas basura. Años antes de la controversia, Marks fue parte de la primera comisión asesora del gobierno que se formó para evaluar la necesidad de colocar etiquetas nutricionales en los alimentos, pero que considera que es una medida poco efectiva.
La discusión sobre el etiquetado, más conocido como "semáforo alimenticio", está en pleno debate en Chile y mañana la Comisión de Salud del Senado retomará el análisis del proyecto de ley que pretende alertar sobre los contenidos de azúcar, sodio y grasas en los alimentos, idea que no le gusta a la industria porque puede confundir a los consumidores. En Inglaterra la medida no llegó a concretarse y hoy es sólo de aplicación voluntaria, como explica Marks a La Nación.
-¿Existe realmente la comida chatarra?
-El hecho de llamar a la comida "chatarra" no hace sino reflejar el prejuicio de la gente. Es la forma de las personas de decir "no apruebo este alimento" por cualquier razón o no apruebo la manera en que éstos son promocionados. No tiene nada que ver con su valor como alimento. Los alimentos usualmente condenados como chatarra son siempre más baratos ya que proporcionan nutrientes esenciales a un precio razonable. Los alimentos que contienen los mismos contenidos pero un poco más caros no son llamados "chatarras". La hamburguesa es la architípica comida chatarra, pero es un recurso energético y de disfrute para algunas personas. Hay una enorme cantidad de puritanismo en la actual campaña contra los alimentos, que la gente disfruta, pero que no esta basada en evidencia.
-¿Qué piensa del etiquetado de los alimentos? ¿Es un sistema efectivo que ayuda a reducir la obesidad en la población?
-Yo me opuse al sistema de semáforos cuando me senté en un comité asesor de gobierno hace unos diez años atrás, cuando fue sugerido por primera vez. Lo hice porque no prevendrá la obesidad. Esto implica que hay algunos alimentos buenos y otros malos, lo cual no es verdad. Algunos de nuestros alimentos más valorados, como algunos buenos quesos, tendrían que tener una etiqueta con luz roja por la grasa y probablemente por la sal también. El actual mantra "sal, azúcar y grasa mala" es una moda no basada en la ciencia, pero sí en el prejuicio. El etiquetado provee una excusa para la pobre educación respecto a los principios fundamentales de la nutrición para que la gente pueda realmente entender las etiquetas de los alimentos y no sea mermada por los símbolos.
Educar e inveRtir
-Entonces, ¿qué pueden hacer los gobiernos para frenar la obesidad?-Hay dos cosas igualmente importantes que el gobierno puede hacer. Uno, asegúrese de que la población comprenda que la obesidad es siempre el resultado de una excesiva ingesta de energía sobre el gasto de energía. Dos, invertir en la investigación de las causas biológicas de la obesidad y no únicamente sobre la sociología y la sicología. Los genes son claramente importante en la patogénesis de la obesidad.
-En este contexto, ¿cuál es el rol de la industria?
-La industria debe tratar de ser veraz en el etiquetado de sus productos, dando sus ingredientes de contenido con la mayor exactitud posible. Sin marketing como "saludable", "puro", "libre de", todas las cuales están diseñadas para persuadir en lugar de informar.
-El etiquetado, ¿es un tema de discusión en Europa?
-Los principales fabricantes de alimentos en Gran Bretaña han rechazado el sistema de etiqueta de semáforo y presentaron uno más informativo, (que) es mejor que el semáforo que trata a las personas como imbéciles. LN