
Martes 13 de mayo de 2008
El Dakar apuesta por la novedad de un recorrido ambicioso jalonado de paisajes admirables unido a dificultades diferentes de las africanas en su primera edición sudamericana, cuyo trayecto fue en parte desvelado hoy en París.
En presencia del ministro de Turismo de Argentina, Carlos Enrique Meyer, y el subsecretario de Deportes chileno, Jaime Pizarro, el responsable del Dakar, Etienne Lavigne, reveló detalles de una prueba que comenzará en Buenos Aires el próximo 3 de enero y terminará en la misma ciudad el 18.
Entre medias, 9.000 kilómetros de recorrido, 6.000 de ellos cronometrados, divididos en una quincena de etapas, con una jornada de descanso en Valparaíso.
Las largas llanuras de Buenos Aires y La Pampa, territorios más variados en Río Negro y Chubut, la arena de Mendoza y, sobre todo, de Atacama y la altura andina son algunas de las propuestas novedosas que ofrece el primer Dakar de la historia que no se disputará en África.
"Hemos previsto todos los elementos que gustan a los participantes del Dakar, navegación, etapas rápidas, arena,... y a ellos le hemos sumado alguna novedad, como la altura", afirmó Lavigne, entusiasmado con los paisajes que el rally visitará.
Han tratado de "dosificar los obstáculos" para presentar etapas diferentes y "sorprender a los participantes, dijo Lavigne.
La caravana del Dakar, que los organizadores esperan que sea tan nutrida como la de las últimas ediciones, atravesará en las primeras etapas la provincia de Buenos Aires, hasta Santa Rosa, se internará en la Pampa, cruzará Río Negro y pasará a Chubut, punto más septentrional del recorrido.
Pasará por Puerto Madrid, frente a Península Valdés, antes de volver hacia el norte, de nuevo por Río Negro, con escala en Jaccobachi y Neuquén.
Esta primera parte del recorrido estará compuesto por etapas largas y rectilíneas y será la oportunidad para los velocistas de sumar puntos en la carrera, según Lavigne.
Comenzará después un imperceptible ascenso y los pilotos descubrirán una dificultad novedosa derivada del paso por la cordillera andina, que faldearán por La Pampa y Mendoza, con parada en San Rafael y en la capital mendocina.
Los participantes, que estarán particularmente alertados de las duras condiciones que encontrarán en la altura, cruzarán los Andes en un recorrido no cronometrado antes de llegar a Valparaíso, sede de la jornada de reposo.
Por delante resta la travesía del desierto de Atacama, donde el paisaje recordará las añoradas dunas africanas pero que sumará a la arena unas extremas condiciones meteorológicas derivadas del verano austral, con temperaturas nunca vistas en el Sahara en enero.
Será un nuevo ambiente para la caravana dakariana, con travesías por La Serena y Copiapó, en las regiones de Coquimbo y Atacama, donde los organizadores estudian efectuar varias jornadas para aprovechar un terreno complicado.
El retorno a tierras argentinas obligará a subir a la caravana por encima de los 4.000 metros, un nuevo aliciente novedoso que dará otro tono al Dakar, que puede incluso ver la nieve.
Lavigne destacó las particulares condiciones que deberán afrontar los participantes en altura, sobre todo, los motoristas, que en sus trayectos africanos nunca se vieron confrontados a este fenómeno.
Las provincias de Catamarca, con paso por Fiambalá, y La Rioja, con llegada a la capital del mismo nombre, pondrán al rally de nuevo rumbo a Buenos Aires.
Restará atravesar Córdoba, incluida la capital, y un breve trayecto por Santa Fe antes de retornar a la capital.
El recorrido definitivo todavía no ha sido decidido y los equipos de la organización siguen trabajando sobre el terreno. Ya tienen tres cuartas partes del trayecto, pero faltan algunos detalles, entre ellos, dos o tres ciudades de paso, señaló Lavigne.
Estudian algunos circuitos, etapas sin asistencia y alguna con campamentos separados entre coches y motos, elementos que fueron ya utilizados en el pasado en los Dakar africanos.
Los organizadores han tenido carta blanca de Argentina y Chile, con la única condición de respetar los espacios protegidos, tanto los naturales como los históricos o arqueológicos.
Lavigne indicó que uno de los problemas que tendrán que gestionar es la abundante presencia de público que esperan en cada etapa, que, "dado el amor que en esos países hay por los deportes de motor, será muy superior a África".
La caravana europea del rally embarcará en Le Havre a finales de noviembre y llegará 21 días después a Argentina. El trayecto lo pagará la organización, por lo que el Dakar en Sudamérica no será más caro que en África.
Dakar Bicentenario
Durante el mismo lanzamiento realizado hoy en París, Argentina y Chile dieron a conocer su intención de mantener el rally en su territorio en 2010, cuando ambos países celebrarán el bicentenario de su independencia.
Así lo indicaron el ministro de Turismo argentino, Carlos Enrique Meyer, y el subsecretario de Deportes chileno, Jaime Pizarro.
Convencidos del atractivo que la prueba tendrá en ambos países, los responsables argentino y chileno agradecieron a los organizadores haber preferido Sudamérica para organizar el Dakar 2009, después de la suspensión de la edición de este año a causa de la amenaza terrorista en Mauritania.
Meyer y Pizarro coincidieron en destacar la importancia que el Dakar puede tener para sus países, en pleno proceso de expansión turística, y señalaron que es una oportunidad de mostrar sus capacidades de organizar grandes eventos.
"Para nosotros es un bonito desafío", dijo Pizarro, mientras que Meyer lo consideró como "una oportunidad de mostrar dos países muy bastos y con una geografía muy variable".
Ambos responsables ofrecieron su territorio para organizar también el rally de 2010, año en el que celebrarán los 200 años de su independencia.
"Nos hemos propuesto organizar el mejor evento posible para que en años sucesivos pueda seguir haciéndose en nuestros países, en particular, nos gustaría acoger el Dakar del bicentenario", dijo Meyer.
"Si hacemos bien este rally podremos tener otras alternativas", indicó Pizarro.
Argentina y Chile no quieren competir con África para acoger el Dakar y los responsables de ambos países lamentaron los motivos por los que el rally abandonó ese continente.
Se mostraron dispuestos a acoger la competición en el futuro de forma alternativa con África.
Tampoco molesta en Argentina y Chile que el rally mantenga el nombre de Dakar, "una marca consolidada y fuerte" que da prestigio a sus países, indicaron.
Pizarro destacó que para Chile el Dakar será una oportunidad de mostrar un país "variado" y que será un "evento descentralizado", puesto que mostrará regiones alejadas de la capital.
Destacó el hecho de albergar la jornada de descanso y de poder mostrar al mundo Valparaíso, una ciudad patrimonio de la humanidad.
Chile, que podrá a disposición de los organizadores elementos logísticos de seguridad y asistencia sanitaria, destinará al evento unos cuatro millones de dólares, indicó Pizarro.
Para Meyer, el Dakar es un evento que permitirá durante quince días mostrar el país al mundo entero, sin verse obligado a construir grandes infraestructuras, lo que le convierte en un acto interesante desde el punto de vista turístico.
Su Gobierno dedicará al rally más de tres millones de dólares, lo que incluye seguridad, asistencia médica y la organización de las estancias en Buenos Aires, tanto en la salida como en el podium final.
Pizarro y Meyer destacaron también la importancia que para "ambos países hermanos" tendrá la organización conjunta del rally en lo que se refiere a la integración.
El director del rally, Etienne Lavigne, se mostró satisfecho con la colaboración que ha recibido de ambos países y señaló que fue su "disposición inmediata" lo que les hizo preferir a Sudamérica frente a otras propuestas para acoger la carrera.
"Ya teníamos parte del trabajo hecho, porque habíamos viajado a América del Sur para preparar allí un rally y las autoridades locales nos han facilitado la tarea, se han hecho cargo de parte de la logística, como aviones y helicópteros del ejército, parte del material", dijo Lavigne.
Señaló que "enseguida se movilizaron" para acoger el rally y que se implicaron las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, y Chile, Michelle Bachelet.
"Son países que tienen una gran cultura de los deportes de motor, en Chile más las motos y en Argentina más los coches", dijo.
Ambos países representaron "una oportunidad de hacer rejuvenecer el rally y mantener un proyecto que tiene mucho futuro", señaló.
Lavigne indicó que el Dakar mantiene su intención de volver un día a África, cuando la situación geopolítica mejore y no exista la amenaza que obligó a suspender la edición de este año.