
Viernes 16 de mayo de 2008
Nicolás Arratia tiene 17 años, es alumno de cuarto medio de Administración del Centro Educacional Valle Hermoso de Peñalolén y conoce de cerca el trabajo de la Nacional Aeronautics and Space Administration (NASA). Es más, recolecta información para la agencia espacial a través del proyecto GLOBE. "Realizamos mediciones para que los científicos saquen sus propias conclusiones respecto de lo que pasa en el medio ambiente", cuenta.
El programa GLOBE -Global Learning and Observations to Benefit the Enviroment (Aprendizaje y Observaciones Globales para Beneficiar el Medioambiente)- está conformado por estudiantes y profesores de más de 80 países. Su labor es despachar los datos a través de formularios de la web. Es lo que hacen Nicolás y sus compañeros, quienes eligieron la Quebrada de Macul para recabar información. "Medimos la calidad del agua. Así descubrimos que hay macroinvertebrados bentónicos, que son pequeños bichitos que nos ayudan a verificar la buena calidad del agua porque ellos necesitan excelentes condiciones para vivir", cuenta, orgulloso del hallazgo.
"¿Si nos hemos tenido algún reconocimiento de la NASA? No", responde Nicolás. Pero tiene el contragolpe preparado y se jacta de una visita ilustre: la Secretaria de Estado Adjunta de Estados Unidos para Asuntos del Medio Ambiente, Claudia McMurray, visitó en mayo del año pasado el Centro Educacional Valle Hermoso y los alumnos le expusieron su trabajo. "Nos felicitó por lo que estamos haciendo", agrega Nicolás.
Las gratificaciones llegan por distintos caminos. Su trabajo también le valió a su colegio la Certificación Ambiental que entrega Conama a los establecimientos que incorporan la variable ambiental en el currículum escolar. Además, Nicolás, Manuel y cinco compañeros forman parte del club de Forjadores Ambientales, también iniciativa de Conama, que integran mil 500 establecimientos y que busca fortalecer el liderazgo infantil en torno al mejoramiento medioambiental. Para eso, Nicolás y sus compañeros realizan charlas en los cursos del colegio y en juntas de vecinos.
"Yo soy experto en cambio climático", explica el joven. "¿Cómo se lo explico a la gente? Parto por lo básico: los rayitos de sol entran a la atmósfera, nosotros contaminamos lo que aumenta el grosor de la capa de la atmósfera y provoca el efecto invernadero, y así se mantienen atrapados los rayos infrarrojos, lo que calienta la atmósfera", dice con su mano izquierda en el bolsillo y la derecha reforzando cada una de las sílabas que pronuncia. "También les explico que se están derritiendo los glaciares en el mundo y que el nivel del mar podría subir seis metros, con lo que se perderían ciudades como Beijing, Shangai o las costas de México".
Nicolás cuenta que le gusta enseñar. "Me gustaría estudiar algo relacionado con esto", agrega. "Mis explicaciones son más claras que las de algunos expertos. Por ejemplo, a Al Gore no se le entiende lo que dice y usa muchos gráficos. ¿Cómo lo haría yo? Con imágenes... como si le fueras a explicar a niños chicos. Además, desde que leí en el The Clinic que Gore consume la misma energía que cinco familias de las más adineradas de Chile, lo encontré una farsa. Él politizó el tema. ¿Si me gusta Ricardo Lagos? Mhhh... Hasta el momento no he escuchado nada malo de él... excepto lo del Transantiago".