
Domingo 18 de mayo de 2008
En la misma casa de Guardia Vieja que perteneció a su padre, la diputada PS Isabel Allende desempolva los recuerdos de hace más de tres décadas para responder a las acusaciones hechas por Carmen Kaiser, la viuda de Darío Sainte-Marie sobre la presión indebida que habría sido objeto su esposo para vender el popular diario Clarín en 1971. Los dichos de Kaiser tomaron mayor relevancia la semana pasada después que el tribunal del Ciadi determinó que Chile debía pagar 16 millones de dólares a Víctor Pey por la confiscación del matutino, lo que desató otra vez fuertes roces con los Sainte-Marie, que insisten en ser los dueños del desparecido periódico que levantó el legendario Volpone.
-¿Qué pasó con la venta de Clarín en 1971? Carmen Kaiser insiste en que su esposo fue obligado a vender.
-Primero quiero decir que rechazo absolutamente ese tipo de afirmaciones. No había cómo presionar a Darío Sainte-Marie. Él era dueño de un diario con una tremenda circulación, con todos los medios para haber subsistido. Aunque no voy a entrar a discutir con la familia de Volpone, creo que estas versiones se han ido acomodando con el tiempo.
-Pero, ¿es verdad que Salvador Allende lo obligó a vender el diario?
-Rechazo de plano además la versión que señala que mi padre lo habría amenazado porque nunca fue un matón, siempre creyó en los medios democráticos. Pero además está la carta de Sainte-Marie publicada por La Segunda después donde le dice a mi padre que todo está bien. Esa misiva nunca la habría escrito un hombre amenazado de muerte.
-Entonces, ¿por qué Volpone habría querido vender un producto que estaba tan posicionado en el mercado?
-Yo sé que él se quería ir de Chile. Y para instalarse en España necesitaba vender.
-Pero Carmen Kaiser asegura que el gobierno de Allende se molestó mucho con algunas de las portadas de Clarín, sobre todo una en torno a Fidel Castro.
-Como motivo para presionarlo a vender suena bastante ridículo. No resiste un análisis. ¿Usted se imagina un gobierno con todos los proyectos y preocupaciones que tenía, en pleno 1971, amenazando por una portada? No digo que entre ellos no haya existido polémica, pero eso es demasiado burdo. Sainte-Marie estaba decepcionado, quería irse y por eso decidió vender el diario.
-Sin embargo, uno de los directores de Clarín Alberto "Gato" Gamboa, respaldó la idea de que, Volpone fue presionado a vender.
-Desconozco la versión de Gamboa ni sé por qué lo dice. Pero yo he hablado muchas veces con Víctor Pey de este tema y tengo mucha confianza en su honorabilidad.
-¿Recuerda cómo era la relación de Allende con Sainte-Marie?
-Mi padre iba a la casa que tenía en San José de Maipo.
-Carmen Kaiser recuerda que a su padre le gustaba la ropa de Volpone y se llevaba algunas de sus prendas.
-Eso no sólo lo hacía con Volpone. Era archiconocido. Si veía a alguien con una corbata que le gustaba y él creía que se la merecía se la pedía por buenas o era capaz de sacársela a la mala. Usaba toda su seducción para conseguir esas cosas. Era parte de su estilo. Hay una anécdota con José Antonio Viera-Gallo, que era un joven subsecretario de Justicia. En una reunión que le tocó asistir, mi padre le dijo: "usted se queda. ¿Cómo usted osa usar esa corbata mucho más elegante que la del propio Presidente". Viera-Gallo cuenta que se la había traído su padre, que era diplomático, era finísima.
-Pero, ¿no habría hecho eso mismo con Clarín?
-No, en ese caso. No eran sus métodos.
Nulidad del fallo
-¿Por qué cuestionó la decisión del Gobierno de proceder a la nulidad del dictamen del Ciadi para no cancelar un monto que ya había sido pagado a otras familias?
-Primero dije que el Gobierno estaba en su derecho de apelar a la nulidad, pero fue demasiado precipitado, porque a la hora ya habían tomado la decisión. Yo habría sido más reflexiva en términos si conviene o hasta cuándo va a estar pagando abogados. Ya llevamos 5 millones de dólares en gastos en algo que se debió haber evitado. Sólo bastaba que se reconociera desde el primer minuto la titularidad de Víctor Pey, ya que tenía todos los pagarés. Tanto es así que cuando su casa es allanada y su caja de fondos expropiada, la dictadura resuelve hacer tal expropiación al señor Víctor Pey. Además se indemnizó a cuatro familias de una manera poco transparente mediante sólo un decreto de Bienes Nacionales, sin haber acreditado ni un papel que ellos eran los verdaderos dueños. Cuando se hace la devolución, Pey ya tenía una demanda en tribunales. Pero de todas formas el Gobierno se precipitó erróneamente en devolver dinero a ellos.
-¿Usted se ha comunicado con Pey después de la resolución?
-No me he comunicado con él. Quiero dejar muy claro que no hay ninguna relación ni jurídica ni contractual entre la Fundación Presidente Allende, creada en España, con la Fundación Salvador Allende, creada en Chile. No he querido comunicarme con él porque he intentado evitar que se interprete algún tipo de interés. Tampoco he hablado con Joan Garcés, a quien conozco y cuando viajo a España suelo tomarme un café con el.
-¿Ve nula la posibilidad de crear un diario con la cantidad de dinero que debería pagar Chile?
-No tengo idea. No sé cuánto han gastado. He querido mantener la autonomía e independencia. Ojalá lo lograran. Haber dejado de contar con un medio como éste es un gran pecado de la Concertación y de la democracia. Se nos fue desapareciendo el Fortín La Época, todas las revistas alternativas durante la dictadura. Me da pena pensar lo que nos perdimos.