En Brasil terminó superándose el impasse entre Chile y Venezuela provocado por las declaraciones del presidente de ese país Hugo Chávez en contra del Director de la Policía de Investigaciones, Arturo Herrera.
En una carta enviada a la Cancillería, ese gobierno asume que era errada el antecedente con que el mandatario sustentó su afirmación de que Herrera estuvo implicado en la "Operación retiro de Televisores" bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
Si bien el asunto, más allá de las molestias internas, no provocó un incidente diplomático, dado que Chávez aludió a Herrera en su calidad de presidente interino de Interpol, el ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, destacó el gesto.
"Hay un reconocimiento de que la información no era una información real", dijo la autoridad al confirmar la recepción de la misiva en el marco de la cumbre de mandatarios de la Unión de Naciones Suramericana, Unasur, en Brasilia.
"Para nosotros es suficiente. Nosotros queremos que se inicie esta Unasur con las mejores relaciones con todos los presidentes y gobiernos que nos respetemos las diferencias y que siempre hagamos el esfuerzo adicional para construir consensos", agregó.
El mandatario caraqueño las emprendió el viernes 16 de mayo en contra de la autoridad policial al cuestionar el informe de Interpol respecto del operativo colombiano contra una base de las FARC en Ecuador.
En su furibunda reacción al documento, indicó que la autoridad chilena "está acusado de encubrir violaciones a los derechos humanos” cometidas durante la dictadura de Augusto Pinochet.
"Según un informe policial, el actual presidente de Interpol está implicado en la llamada 'Operación Retiro de Televisores' de finales de 1975 o principios de 1976, ordenada por el general Augusto Pinochet que consistió en el encubrimiento a las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura", detalló.
Explicó que "Herrera Verdugo habría ordenado infructuosamente que se cambiara un informe técnico que señalaba al general Miguel Trincado Araneda de haber participado en la exhumación ilegal, destrucción y desaparecimiento de los restos de 26 fusilados en Calama después del golpe de Estado de 1973, que fueron lanzados al mar desde un avión de transportes C47 de la fuerza armada chilena".
Luego de esta declaración, el aludido respondió que él no tienen "nada que ver" con los sucesos mencionados, mientras la Presidenta Michelle Bachelet, presente hoy en la cumbre, señaló "sorpresa y preocupación".