
Sábado 24 de mayo de 2008
Hace 200 años, el Santiago independentista parecía más un villorrio que una ciudad capital. "Las únicas construcciones en altura que sobresalían eran las torres de las iglesias. Recientemente, me tocó hacer un catastro de aquellos retablos de los altares y ¡prácticamente no queda ni uno solo!", explica Fernando Guzmán, doctor en Historia del Arte y decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Adolfo Ibáñez.
Después de la Guerra del Pacífico vino una extraordinaria bonanza económica con el auge de la minería y el salitre. Esto convirtió la arquitectura de aquel Santiago colonial en una "pequeña París". "Y como había que seguir las modas, aquellos altares dorados desaparecieron", dice Guzmán. ¿Un ejemplo de nuestro talento para destruir todo lo antiguo?
Lo cierto es que entre 1880 y 1920, Santiago se "europeizó" (tal como Valparaíso lo había hecho antes) y el epicentro de la capital era el sector Poniente, entre lo que hoy es Metro Moneda y la Estación Central.
"Cuando la aristocracia decidió mudarse a la actual Providencia, fascinada con el concepto de Ciudad Jardín americano, no sólo dejaron abandonado este sector sino que lo rodearon de leyendas negras", explica el periodista Rafael Otano.
La batalla del Santiago Patrimonial
Si el barrio París-Londres, calle Nueva York o Concha y Toro son pedazos de ese Santiago antiguo que impactan de inmediato, el sector de Yungay, Quinta Normal o Barrio Brasil es más tosco precisamente por esta "mala conciencia aristocrática" que señalaba Otano.
Convertido en una especie de "patrio trasero" de Vitacura, La Reina o Las Condes, los palacios y mansiones terminaron dividiéndose en pensiones o convertidas en locales de venta de repuestos automotrices.
La expansión de edificios de departamentos es la otra punta de la pinza que aprisiona este pasado que se niega a desaparecer. Un buen ejemplo es la Peluquería Francesa, un local que hoy funciona como restorán-museo y es atendido por Cristian Lavaud, nieto de Emilio, un francés que llegó junto a su familia, como parte de un grupo de inmigrantes, profesores e intelectuales que se ubicaban en el sector de Quinta Normal como política gubernamental .
"Es sorprendente que un sector tan maravilloso haya sido abandonado tan rápido. Los cités, calles y construcciones eran de un estilo mediterráneo, que permitía la conversación y el encuentro entre los habitantes. Los ricos optaron por la fragmentación estadounidense, con las grandes distancias y amplios jardines para hacer deporte. El viejo Santiago poniente y el cerro Santa Lucía quedaron rodeados de leyendas negras en torno a su peligrosidad que siguen hasta hoy", reflexiona Otano.
UN TOUR PROPUESTO
1. PLAZA DE ARMAS. La Catedral (consagrada en 1775), la Casa Colorada (1779), Edifico Coreo Central (1882) y el Palacio de la Real Audiencia (1808, hoy Museo Histórico Nacional) son, probablemente el único conjunto de construcciones que ha soportado relaticamente bien el último siglo. La notable influencia del italiano Joaquin Toesca se puede apreciar aparte de la Catedral, también en La Moneda (1805). Ojo con el Museo: hay desde armas mapuches y trajes coloniales hasta los últimos lentes que usó Salvador Allende.
2. IGLESIA DE SAN FRANCISCO. Es el monumento más antiguo del país (construido entre 1586 y 1628). Según el experto Fernando Guzmán, la nave central se mantiene prácticamente intacta, con esa sobrecogedora oscuridad. Las piedras con que fue construida, por orden de Pedro de Valdivia, aún son visibles. Vale la pena visitar además el museo contiguo y caminar también por el Barrio Paris-Londres, en terrenos que pertenecían a los franciscanos. Dirección: Londres 4.
3. BARRIO LA BOLSA/CONCHA Y TORO. Ejemplos perfectos del Santiago "europeizado" de principios de siglo, el gris de los edificios certifica la antiguedad. Metro Universidad de Chile/Metro Los Héroes.
4. AVENIDA BRASIL. Es todo un ejercicio arquitectónico recorrerla (y también las calles aledañas) e ignorar los locales comerciales o universidades instaladas allí y sólo mirar hacia arriba y disfrutar de la arquitectura. ¿Cómo se fue perdiendo algo tan bello? Metro República.
5. BARRIO YUNGAY/QUINTA NORMAL. Mauricio Redolés le dedicó un disco entero a la calle Cueto ("Bailables de cueto road", 1996). La mística y la voluntad de este sector por sobrevivir a terremotos, edificios y mitos urbanos lo convierten en un auténtico lugar "iniciático", dice Otano. Desde la Peluquería Francesa (Compañía de Jesús 2789) hasta el extraordinario Museo Artequín (Metro Quinta Normal), pasando por las calles donde antiguamente estaba ubicada la emergente clase media, los cités o teatros como el Novedades (Cueto 257) caminar por acá es un deleite. Tal vez el mejor lugar de Santiago.