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  ¿Estrategia o haraquiri?

  ¿Estrategia o haraquiri?

  Tendría que caerle un rayo para que Barack Obama no sea nominado candidato a la Casa Blanca, dicen los analistas. Pero también se preguntan cuánto daño le hará a su campaña la decisión de la senadora de estirar la carrera, aunque la tenga perdida, hasta las últimas consecuencias.

Domingo 25 de mayo de 2008

El martes, Hillary Clinton obtuvo una aplastante victoria en las primarias de Kentucky. Fue dos a uno sobre Obama, algo que se veía venir y que la catapultó hacia adelante. "Nada más lejos de mi intención que bajarme de esta carrera. Voy a quedarme hasta que el último voto se haya contado, hasta que la última persona en el último estado haya hecho escuchar su voz, hasta que haya un nominado demócrata, sea 'ella' quien sea". Vale decir: me quedo hasta el 3 de junio, día de la última primaria en Puerto Rico faltan además las de Dakota del Sur y Montana , o hasta la convención del partido, donde los superdelegados tendrán que decidir.

Nunca antes se había visto el Partido Demócrata en un brete tan complicado. No pueden forzar a Hillary Clinton a que abandone la carrera, pues sería un insulto al proceso democrático y alinearía a sus partidarios en contra de Obama. Pero no saben qué hacer con esta candidata que se niega a aceptar la evidencia. La evidencia es que Barack Obama sigue ganando y ya tiene todos los delegados que necesita para ser nominado. Sólo le faltan los superdelegados, quienes, uno a uno, han ido anunciando su apoyo al candidato negro.

Clinton lo admite, pero afirma que es ella quien va ganando el voto popular. Y es cierto: ganaría el voto popular si las autoridades del partido hicieran valer la votación de los estados de Florida y Michigan, algo que se decidirá el 31 de mayo. Sin embargo, nunca los superdelegados le han negado la nominación al candidato que alcanza la mayoría de delegados, y eso fue precisamente lo que logró Obama el martes 20 con su triunfo en Oregón.

Los demócratas se encuentran en un dilema casi imposible de explicar: un candidato puede ganar el voto popular mientras el otro gana los delegados; como la norma indica que son los delegados quienes dan la nominación, bien puede ser y será, seguramente que Obama sea proclamado sin la mayoría en el voto popular. Algo muy peligroso si los partidarios de Hillary no se deciden rápidamente a apoyar a Obama en noviembre.

Esta es, precisamente, la carta que piensa jugar Clinton. Y es por esto que no ha dejado la carrera. Cuando llegue el momento y gane en Puerto Rico, les diría a los superdelegados que pongan atención: que ella ha ganado el voto popular, que sólo la mitad de quienes la apoyan dicen que votarían por Obama en noviembre, y que, por lo tanto, ella es una candidata mucho más ganadora.

Y, aunque pocos creen que los superdelegados se atrevan a no darle la nominación a Obama, sí podrían presionarlo, por ejemplo, para que incluya a Hillary como candidata a la vicepresidencia.

EL MOMENTO DE LA UNIDAD

Barack Obama, por su parte, consciente del daño que puede hacerle a su campaña esta fractura en el partido, celebró la mayoría de delegados alabando profusamente a Hillary. "La senadora Clinton ha roto los mitos y derribado las barreras y cambiado la América en la cual mis hijas y vuestras hijas van a crecer, y por eso le estamos agradecidos", dijo. Y ella, en su discurso de victoria en Kentucky, tuvo buen cuidado de no atacar a su oponente.

Ha trascendido que varios amigos de los Clinton le han sugerido a la candidata que evalúe cuánto daño puede hacerle a Obama al insistir en su postulación. Pero ella responde diciendo que sus empeños no dañarán ni a Obama ni la unidad del partido, sino todo lo contrario. "Sea quien sea el candidato recibirá el ciento por ciento de apoyo de la parte contraria".

La sorpresa y desilusión de Clinton ante su seguidilla de derrotas ha sido mayúscula. Se ha quejado amargamente del trato que ha recibido de la prensa y, en forma privada, ha dicho que ha sido el sexismo, no el racismo, el factor decisivo en esta carrera. Según sus cercanos, su intención al seguir hasta que se vote el último estado es demostrarles a las mujeres que no es una perdedora a quien se puede empujar para el lado así nada más.

UN PANORAMA INQUIETANTE

En los programas nocturnos de la MSNBC, el brazo político de la NBC, no hay ningún comentarista que no haya dado a Hillary por perdida. Lo mismo hacen los columnistas de los diarios, las páginas editoriales e incluso las matemáticas. "Tendría que caer un rayo y partir a Barack Obama por la mitad para que ella ganara la nominación", dijo George Stephanopoulus, ex asesor político de Bill Clinton, en el programa "Good morning America".

Sin embargo, el martes, día de las primarias en Kentucky y Oregón, "The New York Times" publicó una inserción a toda página pagada por Women Count PAC, una poderosa organización de mujeres: "No tan rápido Nosotras somos las mujeres de esta nación. Ricas, pobres, jóvenes y viejas, casadas con niños, casadas sin niños, madres solteras, gays, rectas y viudas. De todos los colores. Profesamos todas las religiones, militamos en todos los partidos políticos ( ). Levantamos nuestras voces en un coro desafiante para decirle al mundo que estos tiempos demandan fuerza, coraje y visión, y que estamos unidas en nuestro apoyo inamovible a Hillary Clinton. Queremos que se quede en la carrera hasta que el último voto sea contado y sabemos que nuestras voces serán escuchadas".

El mensaje habla, sobre todo, de la dificultad que va a tener Obama para conquistar al electorado femenino que ha hecho de Hillary su bandera. Y en el Partido Demócrata dicen que el daño más grande que Clinton está infligiendo al senador está reflejado precisamente en este tipo de anuncio: la apoya, pero a la vez divide. Su campaña se ha basado en dos grande pilares: las mujeres y los trabajadores blancos. Y tanto ha dicho ella que esta gente no votará por Obama, que en noviembre preferirán abstenerse, que existe el riesgo de que muchos lo crean y decidan efectivamente no apoyar al nominado de su propio partido.

¿Qué hará Hillary para reparar la fracción del Partido Demócrata? Una vez que pierda Montana y Dakota del Sur, donde debería ganar Obama, ¿tendrá un gesto de grandeza y se hará a un lado, o seguirá insistiendo hasta llegar a la convención y pasarle el bulto a los superdelegados? La mayoría teme que haga lo segundo, aunque sea un verdadero haraquiri. LND

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