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Viernes 30 de mayo de 2008
Después del exitazo de "El gran libro de las tetas", que redefinió el sentido de la simetría y nos devolvió a algunos a las etapas más tiernas de la infancia, el tributo fotográfico a la herramienta masculina que más nombres recibe en baños y cuadernos de quinceañeros, llega editado en un elegante catálogo de hombres desnudos. Sin más. Lo que para algunos parecerá grotesco y se esconde en los cajones más recónditos del quiosco de la esquina, brilla en hojas duras y letra gruesa mostrando lo imposible: penes de tamaño colosal, trillas de carne que le bajarían la autoestima a He Man.
No por nada se les llama a los libros Taschen "el National Geographic de los libros eróticos". 'The big penis book' es un extenso catálogo de vaqueros, marineros, negros prietos y tipos a medio vestir que exhiben la prolongación de sus abdominales a todo color y en formato XXL. La curación estuvo a cargo de Dian Hanson, una desprejuiciada editora de libritos para adultos, perteneciente a la facc
ión más dura y responsable de otros jadeos en monitos como la vida y obra gráfica de la pornstar mexicana Vanessa del Río y las obsesiones sexuales de Robert Crumb, dibujante del Gato Fritz. Su prólogo titulado: "¿Llevas un plátano en el bolsillo? es la respuesta a todos quienes piensan que el tamaño es importante. Engañados por siglos de inseguridad fálica.
La publicación traída por librerías Contrapunto, es reconocible por su inmunda cubierta que recuerda la caratula del disco Sticky Fingers de los Rolling Stones, compila cuatrocientas fotografías obtenidas de catálogos descontinuados de revistas setenteras que ruborizarían a un stripper promedio. Incluye además un sentido homenaje al mítico John Holmes, único hombre capaz de llevar al orgasmo a la protagonista de "Garganta profunda" y otras 14 mil mujeres, según dijo en su momento. Van también fotografías originales de don Bob Mizar, fotógrafo y
pornógrafo a quien le debemos el actual estilo de las portadas de "Playgirl". Más registros corresponden a colecciones privadas, históricas y aparentemente a médicos de los años 70. El denominador común en los pin up guys del libro no es tanto la cajetilla dura sino el largo del cigarrillo.
Se adjunta a la vitrina de venas y carne una historiografía exquisita sobre la semiología del pene. Historia oral que se remonta aproximadamente al año del miembro. Citas bíblicas que denuncian a mujeres hebreas que follaban con consoladores de oro y otras formas fálicas, romanos que lo adoraban como el símbolo inequívoco de la virilidad y la fertilidad, costumbre que corrompe los discos duros del 98% de los hombres del mundo, cifra de machos que no se empinan sobre los 20 centímetros de falo.
El libro indaga también en el rol del pene en la conquista de América y en el de otros próceres como Giorgo Canalí, más conocido como Rocco Rizzolli, dueño de un legendario miembro de 35 centímetros de identidad ("como mi antebrazo", se jactaba), un don que enhiesta todo su carácter en películas porno gay como "Los hermanos también lo hacen" o "Catalina vil y sucia".