
Martes 3 de junio de 2008
La alta comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la canadiense Louise Arbour, criticó ayer durante la inauguración de la VIII Sesión del Consejo de DDHH, el endurecimiento de las leyes "contra la inmigración ilegal y minorías indeseables" en Europa y, en particular, la medidas adoptadas en ese sentido por Roma.
"La reciente decisión del Gobierno italiano de criminalizar la inmigración ilegal y los ataques contra campamentos gitanos en Nápoles y Milán" son ejemplos de las actitudes de xenofobia e intolerancia que se observan en Europa, declaró Arbour, en su último discurso ante el organismo del cual Chile es uno de sus miembros.
A la indignación de la delegación italiana presente en la sala por las declaraciones de Arbour, se sumó el reclamo formal del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno del derechista Silvio Berlusconi.
La cartera consideró "prematuras" las aseveraciones de la alta comisionada y recordó que las modificaciones a la Ley Migratoria aún no han sido debatidas ni aprobadas por el Parlamento de su país.
Además, señaló que la referencia a Italia hecha por Arbour "surge con toda probabilidad de informaciones incompletas", precisando que el delito de inmigración clandestina "se trata de una cuestión que no tiene nada que ver con la xenofobia o con la discriminación por motivos de raza".
Por el contrario, el Gobierno de Berlusconi destacó que su país "hace frente al fenómeno de la inmigración ilegal y de los instrumentos legislativos para reducirla en el marco, bien entendido, de las garantías previstas" por las leyes italianas y "con total respecto" de las directivas de la UE.
Tolerancia a los abusos
Durante su intervención -la última antes de dejar el cargo el 30 de junio- Arbour también reprochó la actitud de la Junta Militar de Myanmar (ex Birmania), por haber puesto obstáculos a la entrada de ayuda internacional para las víctimas del ciclón Nargis.
Sostuvo que esa situación ha sido consecuencia de la larga "tolerancia internacional frente a violaciones de los derechos humanos".
Asimismo, Arbour dijo que "Somalia sigue enfrentándose a un desastre humanitario" y "las severas limitaciones por razones de seguridad hacen particularmente difícil vigilar la dramática situación de los derechos humanos y ver cómo es posible proteger (a las víctimas)".
Con ese fin, señaló que su organismo enviará una misión a Somalia y a la vecina Kenia para hacer una evaluación directa de la situación.
Arbour también destacó algún avance en DDHH, como la decisión del Gobierno de Kirguizistán de permitir la creación en su país de una oficina del alto comisionado para los Derechos Humanos, que estará encargada de la región de Asia Central.
Lamentó, en cambio, las "grandes dificultades" que tiene su entidad para establecer oficinas regionales para el norte de África y el sudoeste asiático.