
Martes 3 de junio de 2008
Una multitud se concentró en la pequeña ciudad de Armstrong, en la provincia de Santa Fe (centroeste), uno de los mayores polos agroindustriales del país. Allí estuvo ayer el eje de la protesta, donde se reclamó mantener firme la medida de fuerza, que consiste en rehusarse a vender granos y carnes.
El Gobierno anunció la semana pasada beneficios impositivos al sector con los que esperaba destrabar el conflicto, pero la protesta -la tercera desde marzo- se mantuvo firme y podría afectar las exportaciones de granos, aceites y harinas del país, uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos.
Comerciantes e industriales de ciudades y pueblos se sumaron al movimiento con cierres temporales de sus empresas afectadas por la semiparalización de la actividad agroindustrial, como la caída del 50% en la venta de maquinarias agrícolas para la próxima cosecha.
Las negociaciones entre el Gobierno y el campo están congeladas, lo que no permite entrever un final para una puja, que ya afectó la economía argentina.
En medio del conflicto con el agro, la Presidenta Cristina Kirchner viajó a Roma, donde ayer firmó un acuerdo de cooperación alimentaria con la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas. Hoy participará en la cumbre de ese organismo sobre seguridad alimentaria.