
Domingo 8 de junio de 2008
Sus satánicas majestades estrenan el próximo 19 de junio "Shine a Light", el documental más mainstream de la banda. Dirigido por Martin Scorsese, ex monaguillo que decidió consagrar su vida a los mafiosos y al rock, el documental es una festiva celebración hecha a la medida como un traje de gánster para crear orgasmos múltiples en la fanaticada Stone. Y que en el resto, al menos causará momentos de divinismo sólo comparables a las campañas de Hitler o presenciar el discurso del diablo pidiendo compasión en horario prime.
Porque "Shine a Light" no es un trabajo por encargo solamente. Ni viene a alumbrar el carrete de su autor. El documental maneja en su planilla de personal a los más grandiosos directores de fotografía de este siglo y el anterior. Once veteranos que parecen ser los verdaderos wiseguys de Scorsese. Sus buenos muchachos amos del lente. Directores de fotografía que se inmolan como camarógrafos para manipular 18 cámaras en el mínimo espacio del Beacon Center, que es como el Teatro Cariola pero con baños de lujo y alfombra de cine.
LA MAFIA FOTOGRÁFICA
Como si fuera poco, no basta con Mick Jagger bailando como una loca desatada, meneando menos grasa que un clavo y más pliegues que su propio padre. Para asistir al show de los dedos de Scorsese machacando el switch y lograr que Keith Richards exhale fuego o Charly Watts se vea incluso como un eximio baterista, la verdadera tropa a cargo es la de los directores de fotografía que colaboraron en la realización del recital del otoño de 2006. Una experiencia que fue presentada por Bill Clinton como maestro de ceremonias.
El equipo técnico que jamás se hubiese reunido a menos que fuesen compañeros de colegio , junta fuera de la banca a Robert Richardson, que firma como jefe. Hombre de confianza y colaborador habitual de Scorsese de los noventa hasta hoy, fantasista kitsch de la serie "Kill Bill" y de Oliver Stone para obras como "JFK" o "Asesinos por naturaleza", es el encargado de hacer estallar millones de vatios detrás de Jagger o captar los mejores ángulos de la mamá de Hillary Clinton que saluda cortésmente a la banda y compañía como pensando: "Jamás dejaría que mi hija saliera con un Rolling Stone".
La lista de maestros continúa con Stuart Dryburgh, que dirigió la preciosista fotografía de "El piano", obra nominada al Oscar 1993, entre otras obras, como "El amor y la furia". Sólo por mencionar a algunos y no hacer una lista majadera (que podría continuar con otros cuatro ganadores del Oscar) y que corona el propio Albert Mayles, precisamente el director de la fatídica y fundamental "Gimme Shelter", de 1969. Mucho, muchísimo antes que cualquier reality, el recital de Almont, San Francisco, sentó las bases de que el rock puede ser verdaderamente satánico. Mitch Amundsen, proveniente del mundo del videoclip y el comercio descarado de "Piratas del Caribe" o "La supremacía Bourne". Los demás también son artistas: Jack White, la mitad luminosa de los White Stripes, Christina Aguilera con ropa y el reencuentro de Buddy Guy, el negro blusero que recupera en una actuación todo el modjo que los ingleses chascones le robaron para echarse a rodar históricamente. LCD