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  Safari sonoro

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  Los nuevos grupos están mutando sus gustos. Si hasta hace poco predominaba la nostalgia por el post punk, esta temporada se están centrando en un lugar desconocido y, casi siempre, olvidado: África. Con ritmos tribales y exóticos, bandas como Vampire Weekend, Yeasayer, The Ruby Suns y The New Bloods extraen lo mejor del continente negro.

Domingo 8 de junio de 2008

The Ruby Suns:  Los sobresalientes del lote

Ryan McPhun, capo y cerebro de los neozelandeses The Ruby Suns, nació y se crió en California, Estados Unidos. Sin embargo, desde pequeño su espíritu nómade fue superior. Aventurero y buscavidas, McPhun recorrió varios países de África: "Kenia y Nigeria fueron mis preferidos", afirmó en la revista inglesa "NME". Luego ideó su propio proyecto: The Ruby Suns. Tras un exitoso disco debut homónimo (2006), su segundo álbum, "Sea Lion" (2007), consiguió distribución en Estados Unidos a través de Sub Pop, el mismo sello que dio a conocer a Kurt Cobain. Creativo, alucinado, plagado de armonías tribales y hasta hawaianos "Tane Mahuta", "Sea Lion" , rinde homenaje a su querida Kenia con "Kenya Dig It?". "Cuando tú vives con africanos por largo tiempo, te das cuenta que ellos tienen la música en la sangre y te la impregnan. Son como una epidemia. Muchas veces estando en Nigeria, Kenia y Costa de Marfil, bastaba que alguno comenzara a aplaudir para que otros lo siguieran para hacer música. Son increíbles", cuenta McPhun a la revista española "Go".

The New Bloods: Punk/funk africano

Quizá los de canciones más contagiosas, The New Bloods enfocan sus armonías a fines de los setenta, cuando el punk y el funk eran los hermanos mayores del ritmo mundial. Con la mira en el funk robótico de ESG, el pop de Raincoats y la urgencia de Slits, el trío modela a base de la batería de Adee Roberson un nieto de africanos una alianza directa con el continente negro. "Creo que en Marruecos todavía quedan algunos parientes míos. Al menos eso me ha dicho mi madre. Cuando era pequeño solía escuchar muchos discos de artistas africanos. Tenían un sonido especial, que te llevaba a bailar, a mover el cuerpo y a saltar. Eso lo aprendí y cuando me dediqué a la batería lo traté de replicar", cuenta Roberson a "Les Inrockuptibles".

El grupo estuvo cerca de dos años ensayando en la casa del propio Roberson antes de mostrar sus bocados artísticos. Cada uno tenía sus influencias determinadas. Mientras el líder, Atoe, era un adicto al funk; Cassia, la representante femenina, era una fanática de Slits; mientras que Roberson, el muchacho de mayor conocimiento "tengo más de cuatro mil discos de todas las épocas. Desde los años veinte hasta ahora", reconoce , basaba sus creencias en el beat africano. Su alabado primer disco, "The Secret Life", salió editado por un sello punk. Pero no le importa. "Nuestra música va más allá. Aunque muchos hablan de nuestro apego por lo africano. Creo que es por el sonido que le imprimo a la batería. Es una forma de conectarme con mis antepasados", concluye.

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